LA PERIPECIA ASTURIANA CON EL HIDRÓGENO ENERGÉTICO.
"Llegará el día en que el agua nos sirva de combustible; el hidrógeno y el oxígeno, sus componentes, serán fuente inagotable de luz y calor".
Julio Verne en "La isla misteriosa". 1870
A principios del mes de febrero de 1998 surgía en todos los medios de comunicación, la curiosa noticia de que los investigadores Antonio Cervilla y Elisa Llopis, de la universidad de Valencia, desarrollaron un procedimiento para obtener hidrógeno barato. Aunque aparentemente, tal noticia se asemeja a esos comunicados que provocan un eco durante unos días para luego desaparecer, (como ha sido el caso por ejemplo de la "fusión fría" en 1989), en la Sociedad Astronómica Asturiana comprendimos de inmediato las posibles implicaciones, además claro está, de hacernos recordar viejos tiempos.
La técnica para dominar el elemento más ligero de la tabla periódica para utilizarlo en los motores cohete o en la pilas de combustible, ha sido siempre de enorme importancia para las potencias espaciales. Tal desarrollo, ha influido para que el hidrógeno, combustible que alimentó el cohete Saturno V en la conquista de la Luna, igual que ahora impulsa al transbordador y a los Ariane, sea el combustible que mueva nuestro automóvil en el futuro; dentro de unos años se utilizará en la aviación como sustituto del keroseno, -quizás un modelo de Airbus sea el pionero-, para posteriormente pasar a la industria del automóvil. La BMW y la Mercedes Benz investigan desde hace años en ésta línea, invirtiendo en futuro para seguir en la vanguardia cuando llegue el momento, y por el momento, al igual que en Hannover, en Sevilla y próximamente en Barcelona, se experimentan autobuses con este combustible.
En principio, pocas modificaciones necesitará el motor de gasolina, aunque el depósito si será diferente o incluso albergará combustible sólido (en forma de hidruros) o podrá utilizarse de forma mixta como hace años los taxistas utilizaban la mezcla con propano mediante una bombona acondicionada en el maletero.
A principios de los años 90, los integrantes de la Sección de Astronáutica de la Sociedad Astronómica Asturiana "Omega", realizamos una serie de experimentos para investigar esta nueva técnica desarrollada gracias a al investigación espacial. Como objetivo, obtener electrolíticamente gas hidrógeno para estudiar sus posibilidades como energía alternativa para la vida cotidiana. Como materia prima se utilizó el agua de mar, fácil de obtener (para nosotros) y cuyos compuestos facilitan el proceso. Nuestro sistema lo llamábamos de "inundación", y no precisamente por haberse producido algún accidente de ésta índole, sino por que en cierta medida, el sistema se asemejaba al sistema de regadío que así se denomina. El propio agua funcionaba como agente de presurización en todo el sistema: la vasija de reacción, los depósitos alimentadores y las botellas de almacenamiento (todo ello ha requerido diseño exclusivo y montaje artesanal) estaba conectado con múltiples tuberías y válvulas, permitiendo sacar el gas producido con la presión originada en la instalación evitando la existencia en su interior del peligroso aire ambiente y de utilizar electroválvulas y motores adecuados difíciles de conseguir y menos de desarrollar. Un tema peliagudo fue dar con el electrodo idóneo y económico así como solucionar su delicada conexión con el generador para que soportara la corrosión de la corriente eléctrica y de las sales marinas. Por imposibilidad de conseguir el preciado platino y después de experimentar numerosos materiales, ha sido sin duda el grafito, la mejor opción. Asimismo, y tras numerosas pruebas, se consiguió conectar los electrodos a la fuente de alimentación de una forma ingeniosa para que la unión estubiera sumergida pero aislada del agua de mar. De esta forma, decenas de amperios circulaban constantemente durante horas, originándose en la vasija burbujas de hidrógeno a una velocidad admirable; al conseguir el volumen necesario, un cambio en las válvulas hacía que el agua entrase para rellenar la vasija y al mismo tiempo, impulsar el gas para se conducido a las botellas de almacenamiento (en donde el gas desplazaba el agua del circuito para evitar la existencia de aire).
Numerosas anécdotas dieron lugar con aquellas experiencia, la más recordada es sin duda la que aconteció una tarde en la que Andrés Moral, Juan Rodríguez, Fernando Félix y quien escribe, nos encontrábamos revisando el sistema. Al grupo se unió Karlos Rubiera, cuya inesperada entrada y su apasionado amor por los puros cubanos, originó lo que tarde o temprano tendría que ocurrir. El olvido de cerrar una de las numerosas válvulas a causa del despiste a causa de la tertulia emprendida por el grupo, originó la fuga de gas y la entrada de aire ambiente en las misma vasija que al llegar a la proporción crítica, originaría un impresionante petardazo de curioso y frenético sonido que nos dejó los oídos taponados y tan aturdidos que salimos del local dando tumbos. Posteriormente, nos llamó la atención la desaparición total de la parte superior de la vasija, llegando a la conclusión de que su estructura, compuesta de PVC, quedó tan desintegrada como el Challenger en 1986...
El proceso inverso, la pila de combustible, se estudió fugazmente poco tiempo antes de desmontar todo el tinglado, observando el curioso fenómeno de generar electricidad, que pese a ser del orden de los miliamperios, deducimos sus grandes posibilidades.
Hace bastante años que científicos y técnicos partidarios de la "energía del futuro" como lo bautizó mundialmente el Dr. Eduard Justi, investigan en la posibilidad de utilizar el hidrógeno como combustible. No obstante, es necesario una energía primaria para disociar el agua en sus componentes que, una vez almacenados como energía acumulada, puedan ser utilizados en motores térmicos o en las pilas de combustible. En la actualidad, se están solucionando los problemas técnicos para implantar la maquinaria que sea movida por este gas, pero el mayor problema se encuentra en el rendimiento energético y la rentabilidad económica para efectuar la transformación. Por tal causa, en 1920, los investigadores alemanes idearon el sistema de aprovechar la energía eléctrica industrial nocturna para producir el gas y más cercanos en el tiempo, diseñaron "factorías solares" en Andalucía con su red de transporte a centroeuropa mediante buques y gasoductos.
El procedimiento desarrollado en la Universidad de Valencia parece indicar que podría solucionar precisamente el problema económico; únicamente quedaría la decisión política y el cambio en la Sociedad y el mundo habrá entrado definitivamente en el futuro.
Artículo publicado en el boletín oficial de la Sociedad Astronómica en mayo de 1998.
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