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Algo maravilloso va a ocurrir. Hemos entrado en un nuevo siglo siendo testigos en la construcción de una gran estación espacial. Formará parte de esas obras "orgullo de la humanidad", sin embargo, algo está cambiando en la sociedad global y ésta obra de ingeniería no se convertirá en una simple "maravilla" tecnológica que nos quede grande y lejana; formará parte de nuestras vidas. Las nuevas costumbres en las comunicaciones nos permitirá seguir en directo las actividades a bordo e intercambiar correo electrónico con sus tripulantes.

Ya ha nacido una estrella. Nuestra generación se ha ilusionado con el Skylab o la Salyut-7, símbolos reservados a las superpotencias, nuestros descendientes, plenamente integrados en la Europa de la ESA, también se ilusionarán y se sentirán partícipes en la ISS. Un nuevo lucero, cercano, ya surca el cielo y nos permitirá compartir el entusiasmo y seguir soñando, con la conquista de la última frontera.

 

 

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