INTRODUCCIÓN.
Novedoso y sorprendente: ¡ un chino en el espacio ¡. Parece tan cómico con el estribillo ese de un gallego en la Luna. Para quien no esté al tanto de estas "novedades" en el sector quizás se sonría, pero el tercer país más extenso de la Tierra y el más poblado lleva 50 años preparándose para ello; sin prisa pero si pausa, discretamente, con el sigilo que siempre les caracterizó, los chinos fueron introduciéndose en "su" propia conquista del espacio, sin ansias de competir con otro país, simplemente retando a su propia industria para no quedarse atrás en las últimas tecnologías.
Realmente sus ansias de surcar los cielos les viene de mucho tiempo atrás, antes de que inventasen la pólvora y los cohetes, antes de que al mandarín Wan Hu intentase ser el primer humano en elevarse por el aire con un ingenio aéreo extravagante y antes de que los prestigiosos astrónomos de los emperadores registrasen concienzudamente todo lo que veían en la bóveda celeste. Hace milenios, sus dioses y reyes viajaban como si tal cosa entre el cielo y la Tierra, desde la Luna y desde las estrellas cercanas y no precisamente en forma de espíritus, sino con extraños artefactos que en la civilización actual fácilmente interpretaríamos como robots tripulados.
Pero eran otros tiempos también para los chinos y el siglo XX ha sido el siglo de las revoluciones y de los constantes cambios políticos, sociales y económicos y en 1911 el país asiático se constituyó en República, esa que acabó con el último emperador de la última dinastía y por tanto con la inercia de la China "medieval". Y tras sucesivos hechos largos de contar aquí, llegaría la época Mao, deseosa de misiles nucleares y de paso, de proyectos que les llevarían alcanzar los cielos de una forma más realista. Ahora, inmersos en los beneficios del espacio, quieren alcanzar la Luna en 20 años y así demostrar al mundo que también son una potencia en toda regla y que no solamente sustituirá en el contexto internacional a la desafortunada Unión Soviética sino que además, alcanzará a los Estados Unidos económicamente; al menos eso es lo que presagian los indicadores que tanto utilizan los economistas.
En occidente tenemos que comenzar a cambiar la mentalidad respecto a los chinos si no queremos que nos cojan de sorpresa. China es para nosotros un mundo dentro de otro, un país exótico, desconocido y distante, pero hay que tener en cuenta que fueron los terceros en conseguir la bomba atómica, los terceros en conseguir la bomba de hidrógeno, los terceros en muchas más cosas y serán los terceros en colocar a uno de los suyos en el espacio, una posición que dicho de paso, debería corresponder a Europa de no haberse cancelarse el proyecto Hermes, un grabe error que nos obligará a depender de otros países para enviar nuestros astronautas a nuestro módulo Columbus.
¿Por qué China está invirtiendo tantos recursos, crecientes año tras año, en su propia conquista espacial?. Las mentes calenturientas, sobre todo las pertenecientes a los tratadistas de la ciencia ficción, han considerado la conquista del espacio como una solución a la superpoblación del planeta y sería fácil imaginar que los chinos pretendiesen tal barbaridad, futurista e inviable por otra parte. La razón es otra y está en la misma Tierra: para el necesario desarrollo en general del país; si China se queda atrás en la industria, la economía y la sociedad, se convertiría en un país caótico con imprevisibles consecuencias para el mundo entero.


LOS BENEFICIOS DEL ESPACIO CHINO.
En los inicios, el desarrollo espacial y el lanzamiento del primer satélite en 1970 estaba relacionado con los misiles estratégicos -tanto en tierra como en submarinos- y la política internacional. La política de Mao miraba al futuro pensando en la devolución de Hong Kong por parte de Inglaterra en 1997, según un contrato firmado cien años atrás. Para "recordar" esta obligación histórica a Inglaterra, potencia nuclear, China tenía que estar a las alturas (y nunca mejor dicho). Y también pensando en el contexto de Asia respecto a los EE.UU., sobre todo por el contencioso de Taiwán (China nacionalista) a quien USA siempre apoyó. Es algo que los chinos aprendieron a finales del siglo XIX, cuando perdieron soberanía, respeto y control de sus propios recursos económicos a favor de extranjeros más poderosos únicamente por la situación del retraso en general que les impedía controlar la situación.
Más tarde, una vez logrado el dominio en los grandes cohetes, llegaría las posibilidades de los beneficios del espacio. Tras los cambios en la economía y en la sociedad, China era deficitaria en redes de comunicaciones, vitales para poder desarrollarse. Con más de 1200 millones de habitantes y un espectacular crecimiento económico, sobre todo en las grandes ciudades, necesitaba con urgencia satélites de comunicaciones para comunicarse internamente y con el exterior. Los nuevos dirigentes chinos tenían muy claro que la salvación del país estaba en la plena globalización mundial, y ello es imposible sin un adecuado sistema de comunicaciones; en la actualidad, colocan sus grandes satélites geostacionarios para paliar estas deficiencias.
Para poder desarrollarse, China necesita también y con urgencia, datos actualizados de su inmenso territorio, mucho mayor que Australia y de geomorfología diversa. China es deficitaria en obras públicas pero para que éstas se desarrollen adecuadamente necesitan de nueva cartografía. Las pérdidas en catástrofes naturales son enormes y la vigilancia de la meteorología también es vital (China sufre las mayores inundaciones del planeta, como las ocurridas en 1998 y las cuales fueron las mayores de la historia de la humanidad en extensión, víctimas y pérdidas económicas). Realizar un catastro de su territorio de las zonas de cultivo, los bosques, los pantanos es asimismo de importancia para poder determinar y planificar sus recursos. De importancia es poder realizar un seguimiento constante de las grandes ciudades a causa del espectacular crecimiento urbanístico. También les es necesario realizar estudios medioambientales puesto que las anteriores políticas de la industrialización pesada a dejado un entorno muy deteriorado. Incluso la arqueología es una actividad de creciente interés en el país. La mejor solución, más racional y más rentable para afrontar estos retos es la observación desde el espacio, destinando sumas crecientes de dinero para desarrollar las tecnologías en teledetección y meteorología.
Naturalmente están también los beneficios comerciales. Los lanzadores chinos permiten nuevas posibilidades y más económicas para el mercado internacional. Así, ya han lanzado satélites de otros países, quitando incluso clientes americanos a los mismos americanos. Esto también les llevará a mejorar la industria tecnológica y el comercio internacional, tanto de países avanzados (el lanzamiento de los satélites de la red Iridium es sólo un ejemplo) como de economías más modestas que de otra forma deberían esperar mucho tiempo para poder acceder al espacio.
Y pronto podrán comerciar también con cargas útiles tripuladas. Aunque en un principio sus planes en este campo no contemplaban tal posibilidad, las crecientes actividades en microgravedad y la viabilidad demostrada de los "turistas espaciales" o de científicos enviados por empresas o universidades, pueden ofrecen a China un nuevo mercado.
Estas son razones más que suficiente que justifican las razones por las cuales China invierte año tras año y de forma creciente en el espacio y en las industrias relacionadas; le han dado tanta importancia al sector, que han creado un ministerio exclusivo a tal fin. Pero hay otras razones complementarias. Los chinos saben que los gastos en el espacio no son derroches sino inversiones de futuro, y planifican sus actividades para obtener los beneficios no sólo económicos sino también en el desarrollo industrial con sus implicaciones sociales. Pero para ello, necesitan innovar y no lo pueden hacer solos. Desde hace años firman tratados con los organismos públicos y las industrias privadas de medio mundo. También necesitan mejorar su sistema productivo y la calidad de sus productos, puesto que inicialmente (cualquier consumidor de sus productos domésticos lo ha podido palpar) la calidad china fue pésima, y concretamente en el sector espacial, se observó en la baja fiabilidad de sus lanzadores que les causaría fracasos, alguno de ellos catastrófico; buscar el equilibrio entre la mejora de la calidad y el bajo precio es un objetivo a conseguir para que no peligre la actividad comercial. Un proyecto tripulado es mucho más que enviar simplemente un astronauta al espacio, se requiere que la industria desarrolle vehículos de fiabilidad máxima y por tal causa lo efectúan transferencia de tecnología de muchos países y así, de Rusia han transferido el módulo orbital Soyuz, el cual han modificado y mejorado para su Shenzhou.

Indudablemente el mundo está cambiando: siempre hemos estudiado la historia de la astronáutica americana y de la cosmonáutica soviética... vamos a conocer ahora la otra historia, la historia de la taikonautica china.
CHINA EN EL ESPACIO.
Es archiconocido que los logros iniciales de la URSS y de EEUU en el terreno de los misiles y del espacio se debió al legado de la alemania hitleriana con la V-2 de Peenemünde. Se dice que la V-2 no llegó a tiempo para cambiar la historia, pero fue el primer ingenio que pellizcó el espacio cercano y que influyó posteriormente en las potencias mundiales. Sabemos que los científicos de Peenemünde pasarían a formar parte de los grupos de trabajo en Rusia y sobre todo en Estados Unidos, menos conocido es que a Peenemünde llegarían también los franceses y que la Francia de De Gaulle decidiría dotarse asimismo de misiles nucleares -sobre todo en submarinos- y de volcarse también por el espacio (Francia sería el tercer país en colocar un satélite en órbita). Así, científicos alemanes serían enviados también a Francia, a los laboratorios de Vernon, entre ellos Heinz Bringer, padre de los motores Viking que propulsan los cohetes Ariane de la ESA.
Y no es nada conocido que inspeccionando las instalaciones alemanas de Penemünde, estaban también, enmascarados "bajo otra bandera", los chinos... A Peenemünde llegaría el ingeniero Tsien Hsue Shen, quien sería posteriormente el von Braun chino puesto que en 1970, sería capaz de dirigir el equipo que pondría en órbita el primer satélite artificial del país asiático.
¿Quién es este personaje, desconocido apenas en Europa y que iniciaría el programa espacial de China?. Tsien Hsue Shen era ingeniero mecánico y vicepresidente de la comisión de ciencias e industrias de la defensa nacional en China cuando emigró a América en 1935. A la edad de 25 años llegaría a los Estados Unidos para realizar nuevos estudios en los Institutos de Tecnología de Massachussets y en el de California; posteriormente se dedicaría a la docencia en el Goddard Jet Propulsión del Caltech impartiendo lecciones de aerodinámica. Importante fue su trabajo desarrollado para el gobierno norteamericano durante la segunda guerra mundial, llegando a ser coronel de la USAF, siendo precisamente lo que le permitiría participar en las investigaciones para estudiar en profundidad y en la base de armas secretas de Peenemünde, los cohetes V-2.
Pero en 1950 sería detenido por agentes americanos cuando se dirigía hacia China con una tonelada de documentación técnica y la caza de brujas de Mc Carthy se le echaría de lleno encima al demostrase que siempre perteneció al partido comunista. No obstante, por los servicios prestados a los EE.UU. en la IIG.M., únicamente se le obligaría permanecer en América cinco años para al menos, retrasar el uso de sus conocimientos en China; este echo impediría que China fuese el tercer país en colocar un satélite en órbita, sino el quinto detrás de Francia y Japón.
Tsien Hsue perteneció a la primera generación de especialistas aerospaciales chinos, los formados en América. Existió otra segunda generación que se formaría posteriormente en la Unión Soviética cuando la política sinusoidal china se volcó por la colaboración con este país en la década de los 50. Estas generaciones formarían posteriormente a los propios especialista en china, a los que se les denomina "la tercera generación". A estos hay que sumar todos los especialistas de ramas dispares que fueron formados en gran parte de los países del mundo. Se puede decir por tanto, que los conocimientos de la cohetería moderna en China es un cúmulo de experiencias internacionales y de echo, con sólo observar las instalaciones y los vehículos se puede uno percatar de ello: el edificio tipo "VAB" para el ensamblaje vertical es muy similar al norteamericano en Florida y la futura nave tripulada Shenzhou será muy similar a la Soyuz rusa.
Anecdóticamente a los tres pilares de la conquista espacial china se les denomina "los tres Tsien", puesto que además del anterior hay que nombrar a Tsien Sanqiang, impulsor de la industria aeronáutica y Tsien Weichang, matemático experto en astrodinámica.
En la década de los 50, en China se fundaría el primer instituto y la primera base de experimentación para cohetes. Con unos inicios rudimentarios y cuyo trabajo estaba marcado por un entorno de pioneros y aventura, al igual que lo ocurrido en otros países años antes, como sabemos. Pero en 1958, con la decidida política de Mao, se impulsaría el proyecto secreto 581 en el objetivo de poner a punto cohetes y satélites. Así, la astronáutica china despegaría decididamente con la implantación en las universidades de especialidades necesarias y con el desarrollo de las industrias necesarias para tal cometido.
Los resultados no tardarían en llegar y el primer gran cohete chino sería probado en 1960, en 1964 lanzarían el primer cohete portador, y unos años más tarde, el 24 de abril de 1970 colocarían el órbita el primer satélite artificial, el China 1 y conocido con varios sobrenombres, todos ellos patrióticos. El China-1 tenía ya sus 173 kilogramos y transmitía la melodía "El este es rojo" en la frecuencia fácilmente sintonizable de 20 Mhz. Realmente debería haberse lanzado un año antes coincidiendo con el programa Apollo americano si no llega a ser por retrasos técnicos, echo por el cual se les adelantaría Japón, cuarto país en lanzar un satélite.
El segundo satélite chino llegaría el tres de marzo de 1971, un satélite dedicado a la ciencia y que ya disponía para su generación energía, paneles solares. El 26 de setiembre de 1975, lanzarían el tercer satélite y, destinado a la observación de la Tierra, aunque lo curioso fue el conseguir recuperarlo en tierra, siendo por tanto el tercer país en lograr tal hazaña técnica. Tras algunos fracasos, seguirían acumulando éxitos como el ocurrido el 19 de setiembre de 1981 -coincidiendo con el noveno lanzamiento-, al conseguir colocar en órbita tres satélites al mismo tiempo, todos ellos científicos.
En 1982 el gobierno Chino anunciaría el interés por enviar sus tripulantes al espacio e incluso, naves y hombres a la Luna y en abril de 1984 conseguirían no solamente colocar su primer satélite en órbita geostacionaria sino que además lo colocarían en órbita definitiva en tiempo record (de gran importancia económica). Este satélite tenía cerca de una tonelada y estaba destinado a las comunicaciones si bien en modo experimental; en febrero de 1986 conseguirían repetir la experiencia con un satélite similar pero para uso operativo cubriendo todo el país; a los chinos les llegaría de esta forma la TV por satélite y programas que mostraban otros modelos de vida. Al año siguiente, en 1987, los responsables chinos anunciaban la entrada en el mercado internacional de lanzamientos llegando a competir fuertemente con América, puesto que varias empresas del mismo EE.UU. firmarían contratos para enviar sus cargas en los cohetes chinos.
Para todos estos lanzamientos utilizaron los cohetes CZ (Chang Zheng o Larga Marcha). La serie uno, que lanzó al China-1, estaba compuesto de dos etapas de propulsión líquida y una tercera sólida, , al que seguirían los CZ-2 y CZ-3 para cargas geostacionarias y el CZ-4 capaz de colocar 2,5 toneladas en órbita heliosíncrona.
En abril de 1990 China efectúa el primer lanzamiento comercial con la puesta en órbita de un satélite de comunicaciones perteneciente a varios países de Asia, a partir de esa fecha, los contratos y los lanzamientos se multiplicarían y países como Suiza, Italia, Suecia, etc. negociarían con los chinos por las nuevas posibilidades que ofrecen. No obstante, entre los lanzamientos se producirían también fracasos catastróficos como el ocurrido en 1996 cuando un gran satélite de la Intelsat fabricado en Estados Unidos se estrellaría contra un hotel cercano causando víctimas. También, la aparición de nuevos competidores en el mercado como el Ariane-5, los cohetes rusos y el H-2 japonés, haría cambiar la política comercial y luchar por la mejora de la calidad para conseguir unos cohetes más fiables al extranjero intentando mantener la economía, su mayor ventaja, para no desaparecer del mercado y ganar de nuevo la confianza y la imagen internacional como anfitriona ante el congreso de la IAF en 1996.
En octubre de 1996 y con siete años de retraso a causa de los hechos en la plaza de Tianan Men, china organizaría el 47 congreso de la Federación de Astronáutica Internacional. Setenta países serían representados por un millar de especialistas y los Chinos le darían tal importancia a este hecho que la inauguración se haría de forma solemne en el Gran Palacio del Pueblo con la asistencia del mismísimo presidente Jiang Zemin. China deseaba dar a conocer sus progresos en el sector así como presentar sus proyectos de futuro además de presentar sus nuevos cohetes y la fiabilidad de sus sistemas para materializar contratos técnicos y comerciales con el extranjero; por ello, dar una imagen impecable de organización les era vital.
Al mismo tiempo, para los occidentales fue la gran oportunidad para conocer todo lo desconocido del sector en China, como por ejemplo sus instalaciones, tanto de centros espaciales como de la industria relacionada y que hasta entonces, era de carácter secreto. Así, el gigante asiático asombró por la infraestructura llevada a cabo en sus centros de lanzamiento escondidos en recónditos lugares.
Precisamente, en 1987 los sismógrafos europeos detectaron una explosión nuclear de 200 kilotones con epicentro en una región china; tras los trabajos de la diplomacia internacional, se llegaría a la conclusión de la existencia de una base espacial secreta que los Chinos tenían en el desierto de Lop Nor. Esta base estaba en tal lugar que incluso sus tormentas de arena ocasionaron la pérdida de algún científico. Los chinos decidirían explotar una bomba en dicha base para eliminar toda prueba de las investigaciones que llevaron a cabo hasta la fecha y por la necesidad, asimismo, de efectuar un ensayo nuclear.
Inaccesibles asimismo y hasta hace poco prohibida la presencia de todo extranjero, están las bases que los chinos utilizan en la actualidad. La base de Taiyuan, situada a 37.5 grados N y 112.6 grados E fue utilizada inicialmente para la prueba de misiles y posteriormente, a partir de 1988 con la aparición de los nuevos modelos Larga Marcha, para enviar los satélites en órbita polar, en especial los meteorológicos heliosíncronos. Pero esta base conoce su época de explendor en la actualidad a causa de la entrada en el mercado internacional para el lanzamiento de los satélites de la red Iridium. Otra base, la de Jiuquan, está situada a 40.6 grados N y 99.9 grados E, al noroeste del desierto de Gob. Ha sido la base utilizada para lanzar el primer satélite artificial en 1970 y otros satélites experimentales así como los recuperables y será la utilizada para enviar a los primeros taikonautas al espacio. Por tal causa se está potenciando con nuevas instalaciones capaces de admitir los cohetes CZ-2F y sus sistemas, como los grandes transportes oruga o el gran edificio para el ensamblaje vertical de los vehículos, muy similar al VAB de la NASA en Florida.
Estas bases resultaron estar mal situadas a la hora de enviar cargas geostacionarias para meteorología, TV directa y sobre todo para los satélites de comunicaciones tanto internacionales como domésticos, requiriendo un lugar cercano al ecuador. Cuando China determinó la posibilidad de lanzar grandes satélites a la órbita geostacionaria, se encontró en la necesidad de buscar un lugar alejado de las urbes por seguridad, con clima adecuado par mayor productividad de las operaciones, discreto ante "extraños", al menos en sus inicios y sobre todo cercano al ecuador por las ventajas geográficas que ofrecen a la astrodinámica (y con ello la considerable economía en el lanzamiento y la puesta operativa del satélite).
Por tal causa a occidente le interesa sobre todo la base de Xichang, a 28.25 grados N y 102 grados E. Es una base preparada para grandes cohetes criogénicos, con grandes edificios y torres de lanzamiento y sus respectivas instalaciones anexas. Está situada a 2000 kilómetros de Pekín, al sur de la mayor provincia interior de Sicuani y a 1800 metros sobre el nivel del mar, en un gran valle rodeado de montañas. El nombre se debe a la ciudad cercana, si bien por estos lugares lo de "cercano" es relativo puesto que dicha ciudad se encuentra a 65 kilómetros. Esta base es vital para China porque en ella depende su futuro en el espacio, las obras comenzarían en 1974 para inaugurarse diez años más tarde con la aparición de mayores cohetes, presentándose públicamente a comienzos de la década de los 90 ante la posibilidad de clientes extranjeros. El lugar está tan alejado de todo que los satélites tienen que transportarse en avión, para lo cual, se construyó uno de los mayores aeropuertos del país, y los cohetes son transportados por tren desde las factorías de Pekín o Shanghai, una espectacular línea férrea serpenteante entre montañas con más de 2000 túneles. Esta base cosecharía grandes éxitos para la astronáutica china pero también destacables fracasos como el ocurrido en la catástrofe -con víctimas- del 14 de febrero de 1996 durante el primer vuelo del CZ-3B con su carga comercial de Intelsat; todo el conjunto se estrellaría contra un hotel cercano y los extranjeros, preocupados por la inseguridad y la baja fiabilidad de los lanzadores chinos, se lo volverían a pensar haciendo tambalear las posibilidades comerciales de China en el espacio.
No obstante, se aprendería con este descalabro revisando todo el proceso de calidad y tomando medidas como por ejemplo modificar los lanzadores para que en caso de peligro, exploten en el aire de forma autónoma antes de que se estrellen en tierra; anecdóticamente, los chinos edificarían en el mismo lugar, un nuevo hotel, mucho mayor y más moderno para mejor acomodo.
Aún hoy en día han sido pocas las personas occidentales que conocen la base, únicamente las relacionadas con el sector encargados de verificar los satélites a lanzar, describieron un largo y tortuoso viaje que combina el avión y el tren. Unos kilómetros antes de llegar al campo de tiro, se encuentra el centro de control y seguimiento MCCC donde los especialistas verifican el lanzamiento. Ya se divisan a lo lejos los gigantescos pararrayos que protegen las dos grandes torres de lanzamiento. En la base propiamente dicha o SLC existen dos campos de tiro concectados por grandes tuberías de propergoles: con el CZ-3 se inauguraría la instalación número uno en 1984 y la número dos en 1989 con una torre de 4000 toneladas. Al lado está el PC o edificio subterráneo de tiro.
A la base se accede a través de carreteras y cruces confusos que comunican con el BS o edificio satélite, donde los satélites son introducidos en las "salas limpias de impurezas" y se realizan los test antes del lanzamiento, y el edificio BL en donde se hace lo propio con el lanzador. Aquí, reciben los fuselajes a través de ferrocarril (sistema soviético) y los devuelven al lugar del lanzamiento para ensamblarlo mediante unos camiones especiales por carretera (sistema americano).
Hay que tener en cuenta que a estas instalaciones hay que sumar las estaciones de seguimiento para seguir la trayectoria del lanzador y del satélite una vez en órbita. Dentro del territorio chino está sobre todo el Beijing (Pekín) Command y el Xian Center, además de varias estaciones móviles transportables y de varios observatorios ópticos para el seguimiento visual y por láser. En el extranjero se encuentra la estación de Kiribati en el Pacífico y sobre todo la reciente en Namibia en Africa gracias a un importante convenio firmado con este país. Esta instalación en Nabimia es de gran interés a la hora en enviar las órdenes a los ingenios que se desean recuperar en la mongolia interior. También y al igual que hiciese la Unión Soviética con su red de seguimiento, China cuenta con cuatro buques de gran tonelaje que se posicionan en diferentes océanos, son, los "Yuan Wang", construidos en los astilleros de Changhai entre los años 1979 y 1999. Semanas antes de un lanzamiento están disponibles más de mil personas repartidas por todo el mundo para efectuar las comprobaciones antes del seguimiento real.
El gobierno chino, junto con la iniciativa de empresas privadas, está estudiando por otra parte la posibilidad de crear un nuevo y gran centro de lanzamiento para aglutinar en un solo punto las actividades comerciales además de incluir centros turísticos e industriales de alta tecnología. Esta base se construiría en la costa sur, cerca de la ciudad de Sanya, concretamente en la isla de Hainan, lugar ya utilizado para disparar cohetes de sondeo atmosférico. Su posición geográfica sería idónea para enviar las cargas a la órbita geostacionaria y podría sustituir a los tres centros existentes de difícil acceso y distribuidos por el país con las limitaciones que ello implica para la expansión de otras actividades como las turísticas. Sería por tanto el equivalente a Cabo Cañaveral en Estados Unidos, menos discreto al no necesitar ya la clasificación de las actividades espaciales en china y más operativo con fuerte impacto para la difusión nacional e internacional. Al parecer estaría dotada de dos rampas de lanzamiento.



HACIA EL TAIKONAUTA.
Los máximos responsables del programa espacial chino siempre han afirmado que los vuelos tripulados son de gran interés para el desarrollo general del país, demostrando los deseos de los chinos por conseguir tal anhelo tarde o temprano. En la época de Mao ya existió un estudio confidencial para determinar tal posibilidad; era el proyecto denominado "921", dado a conocer hace tan sólo unos años. Ha sido la causa por la cual China desarrollaría un lanzador capaz de colocar 20 toneladas en órbita baja al mismo tiempo que diseñaba una nave tripulada basada en la tecnología de las soviéticas Soyuz (implicando a la industria para el desarrollo de subsistemas médicos encaminados al soporte de la vida en ciclo cerrado) y a efectuar una selección entre los mejores pilotos de caza para el entrenamiento de posibles tripulantes.
El sueño de los chinos por alcanzar el espacio no es nada nuevo, según cuentan las crónicas, hacia el año 1500 el mandarín Wan Hu lo intentó a su modo ordenando a decenas de sirvientes encender los 47 cohetes de pólvora que colocó a la espalda de su "dragón con montura", una especie de silla de bambú... no se volvió a saber nada más del protagonista, no obstante, consiguió su empeño de ir a la Luna unos 500 años antes que el Apollo 11 si consideramos que la Unión Astronómica Internacional bautizó con su nombre un cráter lunar.
De una forma más idónea, Wang Kangjun, de origen chino, experimentaría la sensación de ingravidez y observaría la Gran Muralla desde el espacio en 1985 al viajar a bordo del Challenger, si bien a éste no se puede considerar el primer taikonauta puesto que tenía la nacionalidad americana. Por el momento, los mejores pilotos de caza chinos como Wu Tse y Li Tsiulung, se entrenan en el centro espacial Yuri Gagarin, a las afueras de Moscú, gracias a un acuerdo con Rusia, y cualificándose ambos para tripular las naves Soyuz; no obstante, sus cometidos serán como monitores en los sucesivos "escogidos", siendo posible que alguno de ellos viaje en una nave rusa para experimentar in situ, la maniobrabilidad de las naves Soyuz antes de ser lanzados en su propia nave Shenzhou.
En realidad, a finales del siglo XX China tenía la capacidad para enviar al espacio a uno de los suyos y traerlo de regreso a la tierra con una gran posibilidad de éxito. No obstante y en el recuerdo de alguno de los grandes fracasos que ha tenido lugar durante el lanzamiento de satélites de otros países, han apostado por asegurarse al máximo en esta aventura y obtener antes la mayor seguridad posible con las experiencias mediante ensayos de naves recuperables sin tripulación
Por ello, el 19 de noviembre de 1999 y a tan sólo un mes más tarde del 50 aniversario de la fundación de la República Popular China, enviaban al espacio la primera nave del tipo Shenzhou (cuyo significado corresponde al hermoso nombre de "Barco mágico"). Podría haberse lanzado tripulada coincidiendo con tan importante efeméride y así asombrar al mundo, no obstante, la política de Pekín prefirió dejar a un lado tal impresionante demostración patriótica para asegurarse totalmente en el dominio del vuelo tripulado; quizás hagan coincidir un vuelo espacial alrededor de la Luna o el acoplamiento de una estación orbital para el año 2008, coincidiendo con las Olimpiadas de Pekín, puesto que el desarrollo de cohetes mayores parece estar dirigido a tales posibilidades.
Esta primera nave Shenzhou regresaría tan sólo 21 horas más tarde tras completar 14 órbitas, aterrizando sin problemas en un lugar de la Mongolia interior. La televisión estatal mostraría inmediatamente las felicitaciones de las personalidades que anunciarían nuevamente y de forma oficial el deseo de China en enviar a sus propios hombres al espacio.


Pero antes se requerirían más pruebas sin tripulación, y así en enero de 2001 lanzarían la Shenzhou-2, con mejoras en subsistemas respecto a la anterior y que anecdóticamente, protagonizó el primer lanzamiento espacial del nuevo siglo y milenio. Orbitaría la Tierra durante una semana para completar 108 órbitas y efectuar pruebas de orientación, instrumental, energía y maniobras en el espacio. El tema de las maniobras en órbita son de importancia a la hora de acercar en el futuro dos naves (como hicieran en su tiempo los rusos con las Vostok y los americanos con las Geminis) e incluso de acoplarlas para montar una pequeña estación orbital. Por ello es de destacar en este segundo vuelo no sólo la recuperación del módulo de mando, si no además el haber mantenido en órbita y de forma autónoma el módulo orbital, puesto que estaría provisto con sus propios paneles solares y propulsores, (diferente al diseño inicial correspondiente al módulo orbital Soyuz ruso que es esférico y sin autonomía). De esta forma, podrían efectuar numerosas pruebas para observar sus respuestas a las órdenes desde Tierra; éste estaría 260 días más en órbita para caer de forma controlada en el Pacífico, en un punto situado entre Chile y la Isla de Pascua.
La tercera Shenzhou se lanzaría en abril de 2002, unos meses más tarde de lo estimado por demoras técnicas. Al igual que la anterior, su módulo orbital quedaría en órbita tras recuperar el módulo de mando sin problemas grabes (tan solo algún golpe mayor de lo deseable en su aterrizaje). Asimismo también efectuaron multitud de pruebas de maniobrabilidad con dicho módulo y es posible que la intención sea aproximarla a la siguiente Shenzhou que se lance, la cuarta, para efectuar una aproximación de los dos ingenios o incluso un acoplamiento automático para ensayar las técnicas de rendez-vous. De echo, la Shenzhou-4 se tenía previsto lanzarla en setiembre de 2002 pero a la hora de escribir estas líneas se tienen noticias de un retraso de tres meses, quizás para prepararla para tal acoplamiento. Si esta experiencia se culmina con éxito y aunque los planes de los chinos son confusos, puede que la siguiente Shenzhou, la quinta, esté tripulada en un plazo de uno a dos años.
Las naves Shenzhou son construidas conjuntamente por el Instituto Chino de Investigación en Cohetes, el Instituto de Investigación Espacial y el Instituto de Tecnología Astronáutica de Shangai y en estas pruebas están "tripuladas" por maniquis plagados de sensores para registrar datos sobre el ambiente espacial y de microgravedad para determinar la adecuada respuesta de la cápsula al organismo humano y por insectos o animales de diversa especie.
Es curioso por otra parte que los lanzamientos de estas naves coincide en invierno, pudiendo presagiar asimismo la fecha del primer lanzamiento tripulado debido a una cuestión que roza la anécdota: Un truco para intuir un lanzamiento "importante" de los chinos estriba en seguir la partida de sus buques de seguimiento, estos buques tienen que estar muy bien estabilizados en alta mar para poder efectuar con seguridad su cometido y en el hemisferio sur se consigue durante el verano austral, es decir, coincidiendo con nuestro invierno.




UN POCO DE MITOLOGIA CELESTIAL CHINA.
Pangu fue un gigante que creó el Universo y que nació de un huevo primordial. En sus primero años fue un enano pero que fue creciendo en el espacio, entre la Tierra y el cielo, al mismo tiempo que dicho huevo se expandía (¿a alguien le suena esto?). Lo asocian al tiempo (meteorológico), siendo los cambios de la atmósfera resultado de su estado de humor. Según cuenta la leyenda, se durmió durante 18.000 años y al despertar y ver el desorden existente tomó su hacha y se puso a trabajar. Los elementos más ligeros flotaron y se formó el cielo, los más pesados dieron lugar a la Tierra; tras otros 18.000 años, volvió de nuevo a descansar para encontrar la muerte entre sueños y pasando a formar parte del cosmos. Su ojo izquierdo es el Sol, el derecho la Luna y su cuerpo, el Himalaya.
Gong Gong corresponde al dios del agua, quien se enfrentaría a Zhu Rong, el dios del fuego. Gong Gong perdería en la lucha y en el delirio se golpearía la cabeza contra la montaña Buzhou. Esta montaña sostenía el cielo y se fragmentaría en el golpe originando la caída de rocas incandescentes desde las alturas y por tal causa la Tierra se inclinaría de oeste a este, pasando los ríos a discurrir en ese sentido. Durante el cataclismo, surcaban por el cielo dragones que venían a la Tierra para devorar a los seres humanos.
Otros seres mitológicos son Nuwa, la diosa de la bóveda celeste, Hou Yi, el arquero de los cielos que derribaría nueve de los 10 soles existentes en aquella época y Chang, la doncella que tomó el elixir de la inmortalidad para volar hacia la Luna y convertirse en su diosa.
Pero es curiosa asimismo la leyenda que cuenta como 25 siglo antes de la era cristiana el emperador Hoang-Ti llegó a la Tierra desde la constelación del León tras un viaje de 78 años luz, para posarse en el río Amarillo con un séquito de seres de cuatro ojos y seis manos que se alimentaban de piedras y arena. ¡!
BREVE HISTORIA DE LA ASTRONOMÍA IMPERIAL.
Los chinos han sido asimismo grandes navegantes, construyeron barcos, enormes para la época, y organizaron numerosas travesías mediante decenas de naves navegando conjuntamente. Eran flotas compuestas por miles de marineros cuyo objetivo no era conquistar, sino establecer contacto con otros lugares e intercambiar los regalos que en abundancia llenaban las bodegas. China se creía el centro del mundo y esperaban que los extranjeros se convirtieran en admiradores del emperador, llegando incluso a Mozambique y el Cabo de hornos antes que los europeos. Para ello y a parte de utilizar los inventos de la navegación, determinaban su situación con los astros, los mismos que utilizaban los europeos (polar, cruz del sur) aunque naturalmente con diferentes denominaciones y formas, puesto que utilizaban 284 constelaciones y 28 signos del zodíaco.
Pero la astronomía era mucho más que una herramienta para la navegación, y para las obras públicas (los chinos dan mucha importancia a la orientación de los edificios mediante los puntos cardinales), formaba parte de la política y de la religión de los reyes y al igual que con las demás artes, a los chinos les faltó el método científico, no profundizando ni en los inventos técnicos ni en los fenómenos celestes y no llegando a comprender el movimiento planetario ni de los eclipses. La astronomía china estaba basada en la observación y en el registro de los fenómenos con el único fin de informar al emperador, que para eso era "el hijo del cielo". Tal registro sigue siendo de utilidad para la ciencia de hoy en día, puesto que gracias sobre todo a la obra de Lin Hsin, quien al modificar el calendario escribiría una importante obra sobre la historia milenaria de la astronomía china, nos llegaría a nuestros días como fuente valiosa de datos para consultar.
Un astrónomo chino no era realmente tal, ni científico ni matemático, era simplemente un funcionario importante con puesto hereditario, quizás para guardar al máximo las observaciones. La astronomía fue en China una materia impuesta con gran disciplina y secretismo, para evitar que los datos saliesen del palacio, pues los datos y conocimientos pertenecían al emperador y no los tenían que conocer el pueblo. Asimismo, todo lo que ocurriese en el cielo, como estrellas fugaces, cometas o supernovas, había que informar de inmediato al emperador ya que al igual que en el cercano oriente con la astrología, los fenómenos celestes se relacionaban con efectos futuros en la Tierra; más de un astrónomo imperial sería condenado por descuidar sus deberes. Asimismo, los "astrónomos" estaban encargados de la medida del tiempo, de los relojes y de los calendarios (lunares con ciclos bisiestos de 19 años), utensilios vitales en el palacio para uso exclusivo del emperador y su "dietario.
Pero con los jesuitas europeos llegó de golpe el cambio y los conocimientos del renacimiento rompería los esquemas a la cultura milenaria. Los jesuitas podían determinar de forma precisa los eclipses, puesto que a los chinos les era imposible por los errores acumulativos en los cálculos, provocando la ruptura del emperador con sus astrónomos. Además, los jesuitas presentarían relojes mucho mejores y más precisos, calendarios sin errores y un nuevo artilugio que encantó al máximo mandatario chino, el telescopio. Así, los europeos conseguirían su confianza y obtendrían poder (el jesuita Verbiest llegaría a ser nombrado director del observatorio imperial de Pekín, llegando a ser una especia de embajadores y transmitiendo a occidente los conocimientos de oriente y a oriente los inventos del renacimiento. Pero con el tiempo y a causa de que en palacio se gestaban envidias e intrigas contra los europeos, se llegaría a la ruptura y a las guerras contra el occidental sobre todo en el siglo XIX a causa de conflictos de intereses por los proteccionismos comerciales.
Hoy en día, China se vuelca por la modernización en el campo de la astronomía, y a parte del desarrollo en potentes satélites astronómicos, asimismo potencian los telescopios en tierra con las últimas técnicas y metodologías. Aunque es popular el observatorio de Beijing (Pekín), son asimismo varios los institutos y universidades destinados a tal fin cooperando en proyectos internacionales, entrando a formar parte en el club de la radioastronomía para obtener ya algún destacable descubrimiento.
UNA HISTORIA DE COHETES.
Como sabemos, la capacidad inventiva de los chinos ha sido además de espectacular, transcendental para la humanidad a medida que a lo largo de la historia se fueron descubriendo sus "útiles". Desde la navegación, la imprenta (muy anterior a la de Gutemberg), metales colados, brújula, transportes rodados, seda e incluso, ingenios aéreos que utilizaban para el entretenimiento los trobadores chinos mucho antes que se le ocurriese a da Vinci. Aunque es muy confuso, se puede decir con seguridad que han sido también los inventores de la pólvora y de los cohetes, cuyas crónicas y tratados se fueron expandiendo por el próximo oriente, pasando por los árabes hasta llegar a occidente por Italia.
Tanto la pólvora como más tarde los cohetes, no surgieron para fines bélicos. La mezcla de nitrato, carbón y azufre está relacionada con la alquimia medicinal y los cohetes, para el espectáculo y el salvamento de náufragos. El desarrollo bélico vendría posteriormente. En el siglo IX, los alquimistas buscaban el elixir de la inmortalidad y descubrirían de forma fortuita un compuesto que sería el de mayor reacción en cadena del momento y que podría utilizarse tanto como destructor al explotar como propulsor por efecto de la reacción, las leyes de Newton y la tabla de los elementos de Mendeleiev naturalmente no se conocían aún, y sólo la experiencia intuitiva haría que llegasen 300 años más tarde a occidente como fuegos de artificio (que se convertiría en un arte y un nuevo oficio y que cambiaría las costumbres en fiestas y celebraciones populares), o en cohetes multifase para salvar a los náufragos en la época de los grandes veleros y en la pólvora del cañón que cambiaría la estrategia en tierra y en el mar.
Parece ser que el cohete llegó en el siglo XI inspirado en las flechas incendiarias y en un juguete de pólvora que se desplazaba a ras de tierra a gran velocidad provocando ruidos y llamaradas. Los textos del medievo chino tratan sobre lanzadores de centenares de cohetes, la dinastía Ming utilizó un sistema de este tipo con más de 30.000 cohetes disparados al tiempo y hacia el 1300 d.c. ya diseñaban estabilizadores con aletas en forma de alas, puesto que imitaban a las aves.
Al parecer, los cohetes de etapas surgieron antes de lo que se cree, puesto que en el siglo XIV, en los manuales chinos se pueden observar sistemas de encendido en pleno vuelo para etapas secundarias, estos ingenios se utilizaron incluso en el mar en vuelos rasante sobre el agua hasta alcanzar otro barco; unos siglos más tarde se utilizarían como cohetes antigranizo para salvar las cosechas.
En el año 994 d.c. la ciudad china de Tsutung sería cercada por un gran ejército que se retiraría al utilizar el defensor Chang Yung un tipo de flecha que al parecer puede tratarse de cohetes inflamables. En el siglo XIII los utilizaron con éxito más bien por las estampidas que originaba el ruido atroz en las caballerías. Tal invento se fue transmitiendo y sería utilizados en el año 1258 en Bagdad y en la VII cruzada por los árabes. Los franceses los desarrollarían y serían utilizados por Juana de Arco en 1429 pero por falta de precisión serían utilizados por los cañones hasta que volvieron aparecer en la India contra los ingleses, hecho que motivó a estos últimos a mejorarlos para utilizarlos en esta ocasión contra los franceses en 1806. Y de aquí llegarían a América, donde los Estados Unidos los utilizarían en una de esas epopeyas de la independencia que tanto les gustan hasta el punto de inspirar el himno nacional haciendo referencia al "resplandor rojo de los cohetes".
Al parecer, los primeros escritos de cohete aparecen en las obras chinas cuando la ciudad de Kai Fung fue defendida con flechas de fuego en 1231.
También Bizancio y Egipto los utilizaron, despistando por esta razón a los historiadores en el origen de la pólvora y los cohetes, pero es más que seguro que es invención china tras el primer milenio d.c. y puesto que en próximo oriente utilizaban el salitre traído de china al favorecer la combustión y que precisamente los egipcios denominaban "nieve china".
La pólvora se dio a conocer a principios del segundo milenio d.c., según los tratados de Wo Ching Tsuns Yao, y el cohete surgiría hacia el 1200 puesto que T-hunang Lian Kang mu es el escrito más antiguo que describe la defensa de Pekín (actual Beijing) con estos ingenios en 1232.
Los árabes los transmitieron a occidente y en 1240 dieron a conocer la fórmula de la pólvora; denominaban a los cohetes flechas chinas. El cohete y la pólvora entraría por Italia desarrollándose sobre todo par fuegos de artificio.
Durante la dinastía mongola Yuan se convertiría en el arma más moderna utilizada en Asia.
Y los chinos de hoy no quieren quedarse atrás en la cohetería, no sólo desarrollan, como hemos visto, grandes cohetes de propelentes líquidos y criogénicos, en la Guerra del Golfo se utilizaron los pequeños misiles Silkworm de fabricación china y en las exposiciones internacionales del sector armamentístico muestran sus misiles de crucero tierra-aire, los supersónicos navales, los antiaéreos y demás artilugios autopropulsados incluyendo el modelito CSS tierra-tierra que conseguirían vender a Arabia Saudita no sin recelos de Israel.
LA COOPERACIÓN EXTRANJERA, CLAVE DEL FUTURO CHINO.
Conscientes de la necesidad del progreso industrial, los chinos planifican a corto y largo plazo para conseguir sus ambiciosos planes. El mayor objetivo para la China actual es integrarse plenamente y a ultranza en la globalización mundial para desarrollar la economía y la sociedad china. Así firman contratos con toda posible empresa extranjera y en todos los sectores aprovechando que para el extranjero es la oportunidad para introducirse en un nuevo e impresionante mercado, potencial en consumidores y por tanto en divisas, pero según las leyes del país, el negocio que se instale en China tiene que formar obligatoriamente una empresa mixta con otro socio chino. De esta forma, al mismo tiempo China se beneficia de nuevas experiencias en organización y formación así como en transferencia de tecnología (lo que está originando no pocos contenciosos del gobierno americano con sus propios empresarios que se instalan en ese país). Respecto al sector espacial, tales contratos van desde la instalación de túneles aerodinámicos, satélites oceanográficos, diseños de transbordadores, sondas orbitales, exploradores automáticos marcianos, telescopios solares de gran diámetro, telescopios orbitales similares al Hubble pero con mayor óptica, satélites para la vigilancia del medio ambiente, de los océanos, de los desastres naturales o meteorológicos de tercera generación hasta incluso una base lunar para explotar sus recursos minerales o una estación orbital compartida con los rusos. Además se incluyen los sistema láser para comunicaciones y para sistemas antisatélites, grandes satélites de comunicaciones tipo TDRS, o al contrario, los más pequeños (nanosatélites) que también prometen un mercado por explotar. Fallido en cierta ocasión un contrato con Canadá para obtener tecnología de radar SAR, desarrollaron el espectro visible para la observación de la Tierra hasta el punto de vender las imágenes producidas al extranjero.
Un invento genuinamente chino y que puede vender fuera es el sistema de detección anticipada de terremotos. Un satélite equipado con radiómetros de microondas puede medir las diferencias térmicas que pueden presagiar movimiento sísmicos. También están desarrollando motores criogénicos de oxígeno e hidrógeno líquidos para crear un lanzador más potente, quizás el Larga Marcha-5, capaz de colocar un pequeño transbordador en órbita, un proyecto de desarrollo confuso, tantas veces confirmado como desmentido; asimismo, estudian la posibilidad de nuevos propulsores sólidos para poder poner operativo rápidamente un cohete transportable capaz de enviar desde cualquier lugar (siempre que sea posible, claro) microsatélites para uso especializado como el seguimiento de incendios forestales o inundaciones.
Acuerdos con países tan dispares como Rusia, Kazakhstán, Alemania, Inglaterra, Brasil... cualquier país está en el punto de mira de la cooperación industrial china porque a cualquier país le interesaría entrar asimismo en el mercado chino... Por ejemplo, con Brasil desarrolla conjuntamente satélites para la observación de la Tierra en el rango de la teledetección, con rusia en la red Glossnas de posicionamiento por satélite (el GPS ruso), lanzando satélites para completar esta red que Rusia no puede mantener adecuadamente y así al mismo tiempo, desarrollando China un sistema similar. Con la ESA desarrolla satélites científicos del tipo Cluster para investigar el campo magnético de la Tierra y que complementaría a los cuatro Cluster europeos.
Y antes de esto está la formación. Mientras unos estudiantes chinos se dirigirían a Inglaterra para estudiar las técnicas de integración en satélites, otros cooperarían con los americanos en experimentos en los transbordadores. En los planes quinquenales, las inversiones en los sectores aerospaciales se están incrementando exponencialmente y debido al crecimiento tan espectacular experimentado, a China no le afectan las crisis internacionales pudiéndose permitirse el lujo de invertir en futuro cuando los demás reducen costos.
LISTA DE LOS LANZAMIENTOS CHINOS.
FECHA |
COHETE |
BASE |
NOTAS |
|
24/04/70 |
CZ-1 |
JIUQUAN |
1er. satélite chino; de carácter "político". |
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03/03/71 |
CZ-1 |
JIUQUAN |
2º satélite chino. Científico. |
|
18/09/73 |
FB-1 |
JIUQUAN |
Satélite tecnológico. Fracaso. |
|
14/07/74 |
FB-1 |
JIUQUAN |
Satélite tecnológico. Fracaso. |
|
05/11/74 |
CZ-2 |
JIUQUAN |
1er. satélite recuperable. Fracaso. |
|
26/07/75 |
FB-1 |
JIUQUAN |
1er. Satélite recuperado en tierra. |
|
26/11/75 |
CZ-2 |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
16/12/75 |
FB-1 |
JIUQUAN |
Satélite tecnológico. |
|
30/08/76 |
FB-1 |
JIUQUAN |
Satélite tecnológico. |
|
07/12/76 |
CZ-2 |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
11/10/76 |
FB-1 |
JIUQUAN |
Satélite tecnológico. Fracaso. |
|
26/01/78 |
CZ-2 |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
27/07/79 |
FB-1 |
JIUQUAN |
Fracaso. |
|
19/09/81 |
FB-1 |
JIUQUAN |
1er. Lanzamiento triple. |
|
09/09/82 |
CZ-2C |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
19/08/83 |
CZ-2C |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
29/01/84 |
CZ-3 |
XICHANG |
1er. satélite comunicaciones. Fracaso. |
|
08/04/84 |
CZ-3 |
XIXHANG |
1er. satélite comunicaciones síncrono experimental. |
|
12/09/84 |
CZ-2C |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
21/10/85 |
CZ-2C |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
01/02/86 |
CZ-3 |
XICHANG |
1er. satélite comunicaciones operativo. |
|
06/10/86 |
CZ-2C |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
05/08/87 |
CZ-2C |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
09/09/87 |
CZ-2C |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
07/03/88 |
CZ-3 |
XICHANG |
Satélite comunicaciones. |
|
05/08/88 |
CZ-2C |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
06/09/88 |
CZ-4A |
TAIYUAN |
1er. satélite meteorológico heliosíncrono. |
|
22/12/88 |
CZ-3 |
XICHANH |
Satélite comunicaciones. |
|
04/02/90 |
CZ-3 |
XICHANG |
Comunicaciones. |
|
07/04/90 |
CZ-3 |
XICHANG |
1er. lanzamiento comercial. Sat. comunicaciones. |
|
16/07/90 |
CZ-2E |
XICHANG |
Lanzamiento doble. |
|
03/09/90 |
CZ-4A |
TAIYUAN |
Lanzamiento triple. |
|
05/10/90 |
CZ-2C |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
28/12/91 |
CZ-3 |
XICHANG |
Comunicaciones. Fracaso. |
|
09/08/92 |
CZ-2D |
JIUQUAN |
Sat. Recuperable. |
|
13/08/92 |
CZ-2E |
XICHANG |
||
06/10/92 |
CZ-2C |
JIUQUAN |
Lanzamiento doble. |
|
21/12/92 |
CZ-2E |
XICHANG |
Fracaso. |
|
08/10/93 |
CZ-2C |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
08/02/94 |
CZ-3A |
XICHANG |
Lanzamiento doble. |
|
03/07/94 |
CZ-2D |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
21/07/94 |
CZ-3 |
XICHANG |
Lanzamiento comercial. Comunicaciones. |
|
27/08/94 |
CZ-2E |
XICHANG |
||
29/11/94 |
CZ-3A |
XICHANG |
Comunicaciones. |
|
25/01/95 |
CZ-2E |
XICHANG |
Comunicaciones. Fracaso. |
|
28/11/95 |
CZ-2E |
XICHANG |
Lanzamiento comercial. Comunicaciones. |
|
28/12/95 |
CZ-2E |
XICHANG |
Lanzamiento comerical. Comunicaciones. |
|
14/02/96 |
CZ-3B |
XICHANG |
Comunicaciones. Fracaso. |
|
03/07/96 |
CZ-3 |
XICHANG |
Lanzamiento comercial. Comunicaciones. |
|
18/08/96 |
CZ-3 |
XICHANG |
Comunicaciones. Fracaso. |
|
20/10/96 |
CZ-2D |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
11/05/97 |
CZ-3A |
XICHANG |
Comunicaciones. |
|
10/06/97 |
CZ-3 |
XICHANG |
Meteorología. |
|
19/08/97 |
CZ-3B |
XICHANG |
||
01/09/97 |
CZ-2C |
TAIYUAN |
Lanzamiento doble Iridium y comunicaciones. |
|
16/10/97 |
CZ-3B |
XICHANG |
Lanzamiento comercial comunicaciones. |
|
08/12/97 |
CZ-2C |
TAIYUAN |
Lanzamiento doble Iridium y comunicaciones. |
|
25/03/98 |
CZ-2C |
TAIYUAN |
Lanzamiento doble Iridium y comunicaciones. |
|
02/05/98 |
CZ-2C |
TAIYUAN |
Lanzamiento doble Iridium y comunicaciones. |
|
30/05/98 |
CZ-3B |
XICHANG |
Comunicaciones. |
|
18/07/98 |
CZ-3B |
XICHANG |
Comunicaciones. |
|
19/08/98 |
CZ-2C |
TAIYUAN |
Lanzamiento doble Iridium y comunicaciones. |
|
20/12/98 |
CZ-2C |
TAIYUAN |
Lanzamiento doble Iridium y comunicaciones. |
|
10/05/99 |
CZ-4B |
TAIYUAN |
Lanzamiento doble. |
|
11/06/99 |
CZ-2C |
TAIYUAN |
Lanzamiento doble Iridium y comunicaciones. |
|
14/10/99 |
CZ-4B |
TAIYUAN |
Lanzamiento doble. |
|
19/11/99 |
CZ-2F |
JIUQUAN |
SHENZHOU-1 (1er. lanzamiento nave experimental). |
|
26/01/00 |
CZ-3A |
XICHANG |
Comunicaciones. |
|
25/06/00 |
CZ-3 |
XICHANG |
Meteorología. |
|
01/09/00 |
CZ-4B |
TAIYUAN |
||
30/10/00 |
CZ-3A |
XICHANG |
1er. satélite navegación geostacionario. |
|
20/12/00 |
CZ-3A |
XICHANG |
||
09/01/01 |
CZ-2F |
JIUQUAN |
SHENZHOU-2 (2º lanzamiento nave experimental). |
|
25/03/02 |
CZ-2F |
JIUQUAN |
SHENZHOU-3 (3er. lanza. nave experimental). |
|
15/05/02 |
CZ-4B |
TAIYUAN |
Lanzamiento doble |
|
29/12/02 |
CZ-2F |
JIUQUAN |
SHENZHOU-4 (4º lanzamiento nave experimental). |
|
24/05/03 |
CZ-3A |
XICHANG |
Beiduou (3º de navegación). |
|
15/10/03 |
CZ-2F |
JIUQUAN |
SHENZHOU-5 (YANG LIWEI, ASTRONAUTA). |
|
21/10/03 |
CZ-4B |
TAIYUAN |
Cbers-2 (China/Brasil). |
|
03/11/03 |
CZ-2D |
JIUQUAN |
Satélite recuperable. |
|
14/11/03 |
CZ-3A |
XICHANG |
Zhongxing-20. (Comuni. geost.) |
|
29/12/03 |
CZ-2C |
XICHANG |
Tan Cei 1, Double Star (Junto a Cluster ESA) |
|
18/04/04 |
CZ-2C |
XICHANG |
Shiyan 1 y Nacing 1 |
|
| 25/07/04 | CZ-2C | TAIYUAN | Tan Cei 2, Double Star | |
| 29/08/04 | CZ-2C | JIUQUAN | FSW-19 Recuperable | |
| 08/09/04 | CZ-4B | TAIYUAN | Shi Jian 6A y 6B | |
| 27/09/04 | CZ-2D | JIUQUAN | FSW-20 Recuperable | |
| 19/10/04 | CZ-3A | XICHANG | Fengyun 2C, meteo. geosíncrono | |
| 06/11/04 | CZ-4B | TAIYUAN | ZY-2C, observacion Tierra | |
| 18/11/04 | CZ-2C | XICHANG | Shiyan Weixing 2, teledetección exp. | |
12/04/05 |
CZ-3B |
XICHANG |
Lanzamiento comercial sat. comunicaciones. |
|
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