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Virus y Esquizofrenia: Estudios con Microscopía Electrónica

Dr. Segundo Mesa Castillo, Hospital Psiquiátrico de la Habana, e-mail: segundo@infomed.sld.cu

Dra. Lucía González, Instituto de Nefrología, Habana, Cuba

 

 

Resumen: Introducción. A pesar del impacto económico, social y humano de la esquizofrenia, y al hecho de ser considerada por numerosas evidencias una enfermedad de etiología orgánica, son relativamente pocos los estudios de esta enfermedad en los que se utilizaron técnicas de microscopía electrónica. Pacientes y métodos. Durante 25 años hemos realizado estudios sobre la hipótesis vírica de la esquizofrenia con el uso de estas técnicas. Han sido motivo de este estudio estructuras del sistema límbico de pacientes esquizofrénicos jóvenes fallecidos, de fetos de madres esquizofrénicas y de animales experimentalmente inoculados con líquido cefalorraquídeo de pacientes esquizofrénicos. En los últimos diez años, hemos realizado estudios de muestras de sangre y líquido cefalorraquídeo de pacientes esquizofrénicos jóvenes. Hemos encontrado algunas alteraciones similares a las observadas en el sistema nervioso central, las que son compatibles con: a) la hipótesis vírica y b) el virus herpes simple hominis tipo I, al realizar técnicas inmuno-electromicroscópicas. Resultados y conclusión. Los resultados así obtenidos pueden constituir un elemento a favor de la posible etiología vírica de la enfermedad y deben hacernos considerar el posible uso de una prueba biológica a partir de una muestra de sangre con valor diagnóstico, pronóstico, epidemiológico y en medicina legal como prueba pericial así como el uso de terapia antiviral específicamente dirigida contra el virus herpes simples hominis tipo I junto a otras formas clásicas de tratamiento.

Palabras clave. Esquizofrenia. Lóbulo temporal. Microscopía electrónica.

Plaquetas. Sangre. Virus.

 

Summary. Introduction. In spite of the human, social and economic impact of schizophrenia and to be considered a disease of organic origin by several evidences, there are relatively few studies about this disease using electron microscopic techniques.

Patients and methods. For 23 years we made studies about the viral hypothesis of schizophrenia by means of this technique. We have studied limbic structure samples from young adult’s dead schizophrenic patients, from fetuses of schizophrenic mothers and from chicken embryos experimentally inoculated with cerebrospinal fluid from schizophrenic patients. In the last ten years we have performed studies of blood and cerebrospinal fluid samples from young schizophrenic patients. We have found some alterations with the same characteristic to those observed in the central nervous system, which are compatible with:

a) the viral hypothesis and b) with herpes simplex hominis type I virus, when immuno-electronmicroscopic techniques were made. Results and conclusion. The results obtained in this work can constitute a new element favoring the possible viral etiology of this disease and they should make us also to consider the possible use of a biological test from a blood sample with diagnosis, prognosis, epidemiological value and in legal medicine as  a skill test as well as the use of antiviral therapy specifically directed against herpes simplex hominis type I virus together with other classical forms of treatment.

Key words. Blood. Electron microscopy. Platelets. Schizophrenia. Temporal lobe. Virus. Biological test. Antiviral therapy.

 

La esquizofrenia una de las enfermedades más invalidantes de los seres humanos se ha estudiado poco desde el punto de vista patológico con el uso de técnicas de microscopía electrónica. Con relación al cerebro, los pocos trabajos que existen en la literatura médica concentraron su atención en la corteza cerebral, especialmente la corteza frontal [1], a pesar de los numerosos datos que relacionan las alteraciones de la psique con estructuras profundas del cerebro localizadas en el sistema límbico; ello se ha demostrado por métodos experimentales, por la patología, la cirugía estereotáxica y la imaginología, entre otras técnicas de investigación [2-8]. Otro tanto ha ocurrido con la sangre, a pesar de las numerosas evidencias que por métodos bioquímicos demuestran alteraciones en la esfera plaquetaria relacionadas con la serotonina, neurotransmisor implicado en la fisiopatología de la esquizofrenia [9-12]. Durante nuestros estudios en el sistema nervioso central (SNC) visualizamos partículas con morfología vírica [13]. Aplicando técnicas inmunoelectromicroscópicas, estas partículas reaccionaron en forma específica, con anticuerpos marcados con peroxidasa contra el virus herpes simple (VHS) hominis tipo I [14]. En estudios en muestras de cerebro de fetos de madres esquizofrénicas y de animales experimentalmente inoculados con líquido cefalorraquídeo (LCR) de pacientes esquizofrénicos, obtuvimos resultados similares, lo que nos hizo considerar una posible relación entre este tipo de virus y la enfermedad [15,16]. Estos resultados se han considerado como la primera evidencia directa de virus en el SNC en la esquizofrenia [17]. El VHS, por sus características de permanencia latente en la célula nerviosa, de replicarse por la acción de factores externos de distinta naturaleza, por su amplia distribución en la población normal, por evolucionar clínicamente en forma de brotes y remisiones y por tener un tropismo positivo por el lóbulo temporal, asiento del sistema límbico, se ha considerado como un candidato probable en la etiología de esta enfermedad. En la sangre periférica hemos encontrado alteraciones morfológicas en las plaquetas, que nos permiten distinguir un paciente de un control sano, especialmente durante el período de brote de la enfermedad [18]. Estas alteraciones consisten en aumento del tamaño, alteraciones en la forma, incremento del glucógeno, vacuolización anormal dentro y fuera de las plaquetas, aumento de microtúbulos y la presencia de partículas con una morfología semejante a virus [19]. En estudios inmunoelectromicroscópicos usando los mismos anticuerpos antiherpes hemos obtenido resultados que pueden relacionar estos hallazgos con los observados en el SNC. En este trabajo se abordarán estos resultados a la luz de la hipótesis vírica de la esquizofrenia.

PACIENTES Y MÉTODOS

Microscopía electrónica

Sistema nervioso. Se estudiaron muestras de tejido nervioso de un total de l6 pacientes fallecidos, con criterio diagnóstico para la investigación de esquizofrenia [20] y 10 controles fallecidos de causas no relacionadas con enfermedad neurológica ni infecciosa. Las muestras correspondieron en todos los estudios a núcleo amigdalino, hipocampo y corteza auditiva primaria del hemisferio cerebral izquierdo. Éstas se obtuvieron dentro de las primeras cuatro horas después del fallecimiento. La técnica de microscopía electrónica fue la siguiente: fijación en glutaraldehído al 3,2% en buffer fosfato (Millonig) 0,15M pH 7,4, durante una hora a 4 ºC y lavado con buffer, posteriormente.

Sección de las muestras y lavado durante la noche en buffer a 4 ºC. Posteriormente,

fijación con tetróxido de osmio al 2% en buffer fosfato durante una hora a 4 ºC y lavado dos veces con solución buffer por cinco minutos cada vez a la misma temperatura. La deshidratación se hizo en alcohol al 50 y 70%, durante cinco minutos en cada fase, a la misma temperatura, y en alcohol absoluto en tres ocasiones, 10 minutos en cada ocasión, a temperatura ambiente. La inclusión se realizó en Epon 812.

Inmunoelectromicroscopía. En cinco de los 16 pacientes esquizofrénicos estudiados por técnicas convencionales de microscopía electrónica se realizaron, además, técnicas inmunoelectromicroscópicas, así como en dos de los 10 controles. Se procedió a la fijación post mortem de las muestras correspondientes a la corteza auditiva primaria, hipocampo y núcleo amigdalino del hemisferio cerebral izquierdo. Después de dos lavados en buffer fosfato, se procedió, posteriormente, al bloqueo de la peroxidasa endógena con metanol más peróxido de hidrógeno, durante 30 minutos a temperatura ambiente. Se lavó con PBS 15 minutos varios cambios. Se lavó con Tris 3 por 5 minutos, se usó suero normal de chivo 1/5. Posteriormente, se añadió el antisuero durante 24 horas, procediéndose después al lavado con Tris 3 por 15 minutos, alcohol al 30% durante 5 minutos, al 50% durante 5 minutos, al 70% durante 10 minutos y alcohol absoluto 3 por 20 minutos. Óxido de propileno 3 por 15’, procediéndose a la inclusión en Epon 1 durante 60 minutos, Epon II durante toda la noche, terminándose la inclusión definitiva. Se hicieron inclusiones para bloques con diluciones del antisuero al 1:20 y al 1:50, así como para bloques controles. Igual procedimiento se realizó en tres muestras de la punta del lóbulo temporal izquierdo de cinco fetos de madres esquizofrénicas y de dos controles, y en muestras del lóbulo temporal izquierdo de seis embriones de pollo inoculados con LCR de pacientes esquizofrénicos y en tres embriones controles.

Sangre periférica. Muestras de sangre (10 ml) de un total de 30 pacientes esquizofrénicos con diferentes formas clínicas, criterio diagnóstico del DSM-IV [21], y 20 controles, se obtuvieron mediante consentimiento informado, conforme a los criterios bioéticos para la investigación y con la aprobación del Comité de Ética de la institución. Estas muestras se trataron con anticoagulante tipo EDTA sódico. Las edades de pacientes y controles estaban comprendidas entre 20 y 35 años. Ambos sexos se representaron en forma proporcional. A cada paciente y control se le realizó un cuestionario para obtener datos relacionados con nombre, edad, fecha de nacimiento, antecedentes familiares de psicosis; en el caso de los pacientes: síntomas psiquiátricos presentes, tiempo de evolución de la enfermedad, edad, sexo, raza, tratamiento recibido, así como frecuencia y duración de las crisis. Las muestras de

sangre se centrifugaron a 1.000 rev/min durante 10 minutos; obtenido el plasma –plasma rico en plaquetas–, se centrifugó posteriormente a 3.000 rev/min durante 10 minutos. Posteriormente, se estudiaron mediante las técnicas ultramiscroscópicas ya descritas. En dos pacientes esquizofrénicos se realizaron técnicas inmunoelectromicroscópicas con oro coloidal, unido a anticuerpos antiherpes simple hominis tipo I. Las plaquetas obtenidas del plasma después de centrifugado se incubaron con antisuero de conejo antiherpes simple hominis tipo I, durante 20 minutos en rejillas de níquel. Después de tres lavados sucesivos en agua destilada, se incubaron durante 20 minutos con proteína A de Staphylococcus aureus conjugada a oro coloidal de 5 nm, con actividad para la porción Fc de moléculas IgG de distintas especies de mamíferos. Parte de las muestras se trataron con antisuero de conejo antiherpes simple durante una hora, lavadas y posteriormente expuestas a suero de

cabra antiinmunoglobulina de conejo marcado con oro coloidal de 10 y 15 nm. El suero de conejo antiherpes se usó a la dilución de 1:20. Para el oro coloidal se usaron distintas diluciones hasta borrar la reacción no específica de fondo. Como control, parte de las mismas muestras se trataron con suero normal de conejo y sueros marcados con oro coloidal a la misma dilución.

RESULTADOS

Sistema nervioso

En los estudios de microscopía electrónica convencional e inmunoelectromicroscopía,

tanto en adultos esquizofrénicos fallecidos, en fetos de madres esquizofrénicas y en embriones de pollo inoculados con LCR, encontramos las siguientes alteraciones fundamentales:

a) Cuerpos de inclusión intranucleares.

b) Alteraciones en las estructuras de membrana, con replicación de las mis-mas,

ensanchamiento de los componentes externos e internos de la envoltura nuclear.

c) Partículas semejantes a virus.

d) Reacción antígeno-anticuerpo para el VHS hominis tipo I en las partículas y, en ocasiones, en las estructuras de membrana que les dieron origen.

Los cuerpos de inclusión intranucleares tenían las características de los llamados cuerpos nucleares; formados por estructuras complejas de membranas, de forma redondeada, aparecieron generalmente solos o en grupos de dos a tres. Las alteraciones en las estructuras de membrana se observaron tanto en las neuronas como en sus prolongaciones. Éstas consistieron en un aumento de los componentes normales de las mismas con formas mielínicas bizarras o ensanchamiento del espacio entre los componentes externo e interno de la envoltura nuclear. Esta alteración y los cuerpos nucleares se observaron fundamentalmente en las neuronas. Las partículas semejantes a virus aparecieron en la forma de estructuras esféricas con un núcleo central electrodenso, de 100 nm de diámetro; se encontraron dentro del núcleo o en el citoplasma de las neuronas, especial-mente en las muestras obtenidas del núcleo amigdalino y el hipocampo. Cuando se realizaron técnicas inmunoelectromicroscópicas, se identificaron del resto de los componentes nucleares por un aumento de la densidad electrónica en las mismas.

 

 

Sangre periférica

En la sangre periférica se encontraron partículas en ocasiones con iguales características a las observadas en el SNC. En otras ocasiones, se observaron dentro de las vacuolas externas procedentes de las plaquetas. En este caso aparecieron como partículas vacías la mayor parte de las veces, de forma hexagonal y relacionadas con estructuras de membrana. En los dos casos en los que se realizaron técnicas inmunoelectromicroscópicas se observó un marcaje de plaquetas y de las vacuolas. No se encontró relación entre los hallazgos mencionados y el tiempo de evolución de la enfermedad, el tratamiento recibido, la edad, el sexo, la raza ni la forma clínica de esquizofrenia.

 

DISCUSIÓN

 

Los cuerpos nucleares, desde sus primeras descripciones, y las alteraciones de membrana se han relacionado de forma general con infecciones víricas en los tejidos; sin embargo, los cuerpos nucleares pueden estar presentes en otras condiciones patológicas (tumores) y aun en condiciones normales [22]. Se han comunicado en enfermedades víricas lentas, tanto producidas por virus lentos convencionales como no convencionales [23,24]. El hallazgo de partículas víricas en la esquizofrenia, no obstante, puede tener una significación importante, si se tiene en cuenta que una de las hipótesis todavía de mayor fuerza, con relación a la etiología de esta enfermedad, es la hipótesis vírica. Esta hipótesis se fundamenta en evidencias directas e indirectas, que se basan en estudios epidemiológicos de nacimientos desproporcionados, en los meses de invierno y primavera, de personas que posteriormente padecen la enfermedad; este hecho se ha relacionado con las características que tienen los virus de aumentar su replicación en determinados meses del año y, por lo tanto, la influencia que puedan ejercer en las fases críticas del desarrollo intrauterino en fetos cuyas madres se hallan expuestas a estos virus [25-27]. Otro aspecto se relaciona con las alteraciones inmunológicas observa-das en pacientes esquizofrénicos [28-33], al aumento de títulos de anticuerpos contra determinado tipo de virus, aislamiento u observación directa de los mismos en estudios ultraestructurales y transmisión experimental en animales o en cultivo de tejidos [34-36]. Hay que tener en cuenta, además, el resultado de los estudios imaginológicos y morfométricos [6-8], que demuestran, primero, que se trata de una enfermedad orgánica del cerebro, con alteraciones estructurales y funcionales en áreas atrofiadas, y, en segundo lugar, que estas alteraciones pueden ser el resultado de la agresión de un agente externo, entre los que debe considerarse un virus que, actuando en las primeras fases del desarrollo, permanece latente en el SNC, para después reactivarse producto de los cambios hormonales que ocurren en la pubertad. Las estructuras precisamente más afectadas corresponden a áreas del sistema límbico. En general, estos son algunos de los elementos que en la literatura se citan entre los más prominentes, pero actual-mente se está haciendo un especial énfasis entre la enfermedad y los virus Borna [37-44].

Las observaciones ultramicroscópicas realizadas por nosotros en el SNC se hicieron en un área del cerebro que se había estudiado muy poco, el sistema límbico, a pesar de los numerosos datos que relacionan esta área del cerebro con la psique. Afortunadamente, con la imaginología actual, como es la tomo-grafía por emisión de positrones, se ha encontrado una evidencia clara de la relación de esta área del cerebro con la enferme-dad, junto a otros métodos de activación funcional durante la prueba. Las partículas víricas observadas por nosotros en los estudios ultraestructurales de esta área del cerebro constituyen  un elemento a tener en cuenta, dada precisamente su mayor localización en el núcleo amigdalino y el hipocampo del hemisferio izquierdo, lo que coincide con los resultados de las investigaciones morfométricas e imaginológicas actuales. La presencia de partículas en la sangre periférica con una morfología similar debe hacernos considerar su posible relación etiopatogénica con la enfermedad, por no observarse la posible influencia del tratamiento, el tiempo de evolución, la forma clínica, la edad, el sexo o la raza, y sí una posible relación con el período crítico de la esquizofrenia, donde se supone que existe una intensificación de los factores que contribuyen a su agudización. Su relación con las plaquetas debe hacernos considerar el posible papel en la fisiopatología de esta enfermedad, ya que otro aspecto importante a considerar son las alteraciones de la serotonina encontradas en la esquizofrenia [9-12]. Como se conoce, este neurotransmisor presente en el SNC, en la mucosa intestinal y en las plaquetas, tiene una importancia capital, junto a la dopamina, en las manifestaciones de la conducta psíquica humana, dependiendo de sus concentraciones y de su interrelación con otros neurotransmisores. Un incremento de serotonina se ha comunicado en la esquizofrenia, lo que ha motivado el uso de medicamentos que neutralicen el exceso de este neurotransmisor. También se ha informado de la relación entre esquizofrenia, serotonina, plaquetas y tratamiento, lo que confirma la hipótesis del papel de la serotonina plaquetaria en esta enfermedad [9,12] y la relación entre plaquetas y virus que demuestra la interacción virus-plaquetas, de distintos grupos de virus, en la etiopatogenia de enfermedades infecciosas víricas [45-47]. El VHS hominis tipo I debe continuar considerándose entre los agentes víricos relacionados con la etiología de la esquizofrenia. La mayor parte de estudios realizados de determinación de genoma y antígeno vírico en el sistema nervioso y de anticuerpos circulantes en sangre y LCR [48-56] así lo confirman. Con relación a los resultados obtenidos en estudios de microscopía electrónica y de antígeno HSVI, se ha de destacar que los resultados positivos tanto en la visualización de partículas como en la identificación del antígeno de este virus coinciden cuando las muestras se obtuvieron del núcleo amigdalino [14], lo que hace considerar un aspecto señalado por Yolken y Torrey [17]: los resultados negativos pueden indicar que las regiones cerebrales estudiadas no fueron las que debieron investigarse. La mayor parte de los pocos estudios de genoma vírico se han hecho de regiones corticales, tanto por técnicas de hibridación como de PCR. En aquellos trabajos donde la muestra se obtuvo del núcleo amigdalino [51,54], los resultados se relacionaron con el HSVI. La transmisión experimental en animales y los efectos citopáticos en cultivo de tejidos cuando se inoculó LCR de pacientes esquizofrénicos, también apuntan hacia el HSVI como el posible agente causal [16,57,58]. El hallazgo de partículas víricas identificadas mediante anticuerpos antiherpes simple hominis tipo I, por técnicas inmuno-electromicroscópicas, en estructuras del sistema límbico de pacientes esquizofrénicos jóvenes fallecidos, en fetos de madres esquizofrénicas y en animales experimentalmente inoculados con LCR de pacientes esquizofrénicos, junto a la presencia de partículas y antígeno de este virus, cuando se utilizaron técnicas similares en la sangre periférica, debe hacernos considerar el posible papel etiológico del HSVI en esta enfermedad, teniendo en cuenta que la mayor parte de estudios anatómicos y víricos se han concentrado en la corteza cerebral, a pesar de la importancia del sistema límbico y de las plaquetas en la etiopatogenia de la esquizofrenia. En trabajos anteriores hemos hecho referencia al desarrollo de una prueba biológica diagnóstica basada en las alteraciones específicas encontradas en las plaquetas de pacientes esquizofrénicos especialmente durante la fase crítica de la enfermedad así como varios ensayos terapéuticos con antivirales por períodos prolongados de tiempo específicamente dirigidos contra el virus herpes simple [59,60]. Los resultados obtenidos en el presente trabajo por lo tanto pueden constituir no solo un elemento más a favor de la posible etiología vírica de la enfermedad sino que además deben hacernos considerar  la posible utilización de una prueba biológica a partir de una muestra de sangre, con fines diagnósticos, pronósticos, epidemiológicos y como prueba pericial en medicina legal así como el uso de antivirales específicamente dirigidos contra el virus herpes simplex hominis tipo I junto a otras  formas clásicas de tratamiento.

 

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