Las rickettsias son
un grupo de organismos mucho más pequeñas
que las bacterias pero mayores que los virus. No atraviesan
los filtros y hasta son visibles con el microscopio
óptico. Las hay esféricas y en forma
de bastones; su longitud va de 300 a 2.000 nm. Su
estructura celular se parece mucho a la de las bacterias
y sólo puede multiplicarse dentro de células
vivas por lo que son parásitos intracelulares
estrictos. Por esas dos características existieron
dudas mucho tiempo sobre si pertenecían a los
virus o a las bacterias. Son muy sensibles y raramente
sobreviven fuera del huésped (reservorio o
vector), a excepción de Coxiella burnetii (productora
de la fiebre Q) que es resistente a la desecación,
al calor y la luz solar y se transmite fundamentalmente
por vía aérea.
Estos microorganismos
deben su nombre a su descubridor, Howard Ricketts,
quien murió en México de tifus en 1910
mientras estudiaba el agente causal de esta enfermedad.
(Ville, 1990).
En cuanto a salud
humana las rickettsiosis constituye, pues, un problema
sanitario de gran impacto y no hay que olvidar que
en épocas no tan lejanas han causado millones
de muertos (por ejemplo, el tifus afectó a
30 millones de personas en Rusia y Polonia entre 1915
y 1922, causando una cifra estimada de 3 millones
de muertes) (Kin y Durack,1997).
En salmónidos
las cifras no dejan de ser considerables ya que la
rickettsiosis es la responsable de las mayores perdidas
económicas, basado en ese contesto es el creciente
interés de estudiar la enfermedad y su agente
causal.
Aunque es conocida
hace mucho tiempo la importancia y presencia de estos
microorganismos en mamíferos, éstos
sólo se han podido identificar y caracterizar
en los últimos años en animales acuáticos.
Siendo en la actualidad la enfermedad que causa las
mayores perdidas económicas en los centros
de cultivo de salmónidos.