logotipo

img_google
 

TENSIÓN COLESTEROL

 

FITOTERAPIA

Básico

Plantas

Tratamientos para:

 

Antienvejecimiento

Aparato urinario

Cansancio

Circulación

Enfermedades mujer

Huesos-Articulaciones

Insomnio-Nerviosismo

Piel-Belleza

Problemas respiratorios

Sobrepeso

Retención líquidos

Tensión-colesterol

Trastornos digestivos

 

Cremas

Deportistas

Dejar de fumar

Infusiones

VITAMINAS

Guía práctica

Soluciones en general

Para mujeres

Para hombres

Para niños

Para adolescentes

Para mayores

Para embarazadas

Para deportistas 

 

NUTRICIÓN

Enfermedades comunes

Propiedades alimentos

Menús

Zumos

Retención líquidos

Síndrome premenstrual

Dieta grupo sanguíneo

Grupo 0

Grupo A

Grupo B

Grupo AB

DEPURACIÓN

Depuración natural

Programa 30 días

Programa 9 días

Fin de semana

Miniayunos

Dieta líquida

 

 

Tratamientos y remedios con plantas medicinales para combatir los trastornos más habituales relacionados con la tensión y el colesterol: hipertensión, hipotensión, riesgos cardiovasculares, triglicéridos elevados etc...

 

Arteriosclerosis AjoLecitina de Soja
ArteritisAjoGinkgo
Colesterol elevadoFitoesterolesAceite de salmón
AzúcarFasolinaCromo
HipertensiónAjoOlivo
HipotensiónGuaranáKola
Regimenes sin salVellosillaOrtosifón
Riesgos CardiovascularesAceite de salmónPolifenoles de uva
Triglicéridos elevadosAceite de salmón.

La hipertensión y la hipercolesterolemia (colesterol alto) son dos de los principales factores de riesgo de los accidentes cardiovasculares. Un problema que se ha convertido en una de las principales causas de muerte en los países desarrollados.

COLESTEROL

El colesterol es una sustancia química imprescindible para desarrollar algunas funciones vitales de nuestro organismo. Su existencia constituye la materia prima para producir otras sustancias como vitamina D, sales biliares, hormonas tiroideas... Por lo tanto, y en contra de lo que se piensa habitualmente, lo malo no es tener colesterol, sino que su nivel en sangre supere ciertos niveles.

Existen dos tipos de colesterol, el LDL  y el HDL. Cuando el primero se encuentra en cantidades excesivas, se acumula en las arterias aumentando el riesgo de los accidentes coronarios: es el conocido como "colesterol malo". Sin embargo, el HDL o "colesterol bueno" se encarga de captar el colesterol que ha ido depositándose en las arterias y reconducirlo hasta el hígado.

Si queremos reducir la hipercolesterolemia, es necesario aumentar la presencia del colesterol bueno (HDL) y disminuir el malo (LDL). Para ello es conveniente seguir una dieta sana y rica en fibras, evitar las grasas saturadas, el tabaco, el alcohol y la obesidad.

LECITINA DE SOJA: la lecitina de soja se recomienda tanto en el tratamiento como en la prevención de la arteriosclerosis, ya que se encarga de mantener el colesterol en suspensión, impidiendo que este se deposite en las arterias. Además, contiene vitamina E, un poderoso antioxidante de acción hipolipemiante, e inositol, un componente que interviene en el metabolismo hepático de las grasas, aumentado los niveles de colesterol bueno y reduciendo los del malo.

ÁCIDOS GRASOS OMEGA 3: 

Se sabe que entre un 30-35% de la energía total que necesita un individuo para llevar a cabo su actividad diaria deben aportarla los ácidos grasos, adecuadamente repartidos en saturados, monoinsaturados y poliinsaturados. Pero,  en las sociedades industrializadas, los cambios en los hábitos alimenticios y el rápido ritmo de vida, ha aumentado el consumo de ácidos grasos saturados, lo que hace imprescindible que incluyamos en nuestra dieta un aporte suplementario de ácidos grasos poliinsaturados.  Estos ácidos resultan imprescindibles y un desequilibrio en el aporte del reparto de ácidos grasos en nuestra dieta puede suponer la aparición de diversas enfermedades a nivel cardiovascular.

HIPERTENSIÓN

La hipertensión se caracteriza por un aumento  sostenido de la presión arterial. Cuando esta aumenta, también se incrementa el trabajo que tiene que realizar el corazón y las arterias. Si este sobreesfuerzo no se controla, a largo plazo, puede ir lesionando los vasos sanguíneos del corazón, los ojos, los riñones y el cerebro y, en último término, causar accidentes cerebro vasculares, infarto de miocardio e insuficiencia renal o cardiaca.

LA MEJOR AYUDA AJO Y OLIVO. Para poder disfrutar plenamente de las propiedades terapéuticas del ajo, debe consumirse crudo, ya que la aliína, responsable de su efecto hipotensor y antihipertensivo es extremadamente sensible al calor y se pierde cuando es cocinada. Por otra parte, las hojas de olivo son ricas en oleuropeósido, un componente muy activo en el tratamiento de la hipertensión, responsable simultáneamente de las acciones hipotensoras, vasodilatadoras, antiarrítmicas y espasmolíticas, y que además disminuye el colesterol "malo" y aumenta el "bueno".