Urano es un mundo verde azulado y enigmático que empezó a revelar sus secretos hace muy poco. Con cuatro veces el diámetro de la Tierra, se trata del tercer gigante gaseoso en orden de tamaño.
                 
        
       









                                                         

La enorme distancia que separa Urano del Sol, 2.900 millones de kms, hizo que se supiera poco sobre este planeta hasta tiempos relativamente recientes. La mayor parte de lo que conocemos se debe a una única sonda espacial, la Voyager 2, que sobrevoló fugazmente Urano en 1986.
        
                      
            
Urano tiene el eje de rotación casi parelelo a su plano orbital, de manera que gira de costado. Esto implica consecuencias estrañas. A lo largo de su período orbital de 84 años, cada polo pasa 42 años en oscuridad seguidos por 42 años sometidos a luz solar directa. Sería de esperar que la energía solar adicional recibida por los polos se tradujera en temperaturas más altas, pero no ocurre así. La temperatura sigue siendo mayor en el ecuador, porque la gruesa atmósfera actúa como un aislante que para calentarse o enfriarse requiere más tiempo del que invierte Urano en recorrer su órbita.
En esta imagen infrarroja las partes verdes y azules corresponden a lugares donde la atmósfera es transparente; los colores amarillos y grises marcan el reflejo de la luz solar en una capa superior de niebla, y las nubes altas aparecen como anaranjadas o rojas.
  
                                                                                         


Se cree que Urano posee, al igual que otros gigantes gaseosos, un núcleo pequeño de roca cubierto por una capa de hielo líquido y rocas, pero, a diferencia de Júpiter y Saturno, carece de una capa de hidrógeno metálico. La capa exterior consiste sobre todo en hidrógeno y helio, aunque en proporciones mucho menores que en los dos gigantes gaseosos más grandes. La tamósfera se torna tan fría a grandes altitudes que el metano y el amoniaco se condensan en nubes de cristales helados. El metano es el principal responsable del color verde azulado del planeta.

En 1977 se descubrió, mediante observaciones realizadas desde la Tierra, que Urano posee un sistema de anillos. La Voyager 2 confirmó este descubrimiento en 1986. Los 11 anillos conocidos son oscuros, como los de Júpiter, pero contienen partículas gruesas, como los de Saturno. El anillo más externo, Epsilon, es el más brillante, pero no puede compararse con los tonos luminosos de los anillos de Saturno. Antes del viaje de la Voyager 2 en 1986 se conocían 5 satélites de Urano. Esta sonda encontró 10 más, y descubrimeintos posteriores han añadido 6, hasta un total de 21. Casi todos reciben nombres tomados de obras de Shakespeare. Los satélites son en su mayoría mundos minúscilos de roca y hielo, entre 25 y 100 kms de diámetro. Los 5 satélites principalles s epueden observar desde la Tierra y miden entre 1.600 y 485 kms. Titania es el más grande, con casi la mitad del tamaño de la Luna, pero el más pequeño despierta mayor interés. Las imágenes de Miranda enviadas por la Voyager muestran tres tipos de terreno diferentes y yuxtapuestos, llanuras craterizadas, acantilados y escarpaduras brillantes y regiones estriadas que cubren unos 300 kms de la superficie. Tal vez miranda sufriera una colisión catastrófica y las piezas volvieran luego a unirse, pero no se sabe con certeza.


             
                         
             
        miranda    




Miranda es un satélite sin igual. Se compone sobre todo de hielo de agua recubierto de polvo, y su superficie parece compuesta por trozos a capricho. La mezcla de terreno incluye regiones accidentadas cubiertas de cráteres, fracturas, sistemas de grietas paraleleas, y depresiones llamadas coronas. La formación más sorprendente de Miranda consiste en una serie de regiones circulares y tropozoidales que ha sido bautizada como Circus Maximus.

   
          






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