EL  SISTEMA  SOLAR

                  

 
  mercurio

 
    venus

 
   tierra

 
    marte

  Júpiter   j
     


 
  saturno



    urano



  neptuno
   


   
    Plutón

El Sistema Solar consta del Sol ,nueve planetas y sus decenas de satélites, millones de asteroides (o planetas menores), innumerables metroides y cometas, y un plano de polvo que permea todo el espacio interplanetario. ¿Cómo llegaron a formarse todos estos objetos de naturalezas distintas? Aunque persisten algunas incógnitas, la astronomía actual considera que el Sistemas Solar se formó hace menos de cinco mil millones de años a partir de una nube de polvo y de hidrógeno y helio calientes conocida como la nebulosa solar.
La nebulosa empezó a rotar y a contraerse, un proceso desencadenado tal vez por la explosión de una supernova cercana o por la perturbación gravitatoria debida al paso de una estrella. La región central de la nube se contrajo en forma de una protoestrella que empezó a crecer. En el disco grueso que rodeaba la protoestrella se condensaron partículas en los grumos de gas. Estas partículas crecieron hasta formar planetesimales (cuerpos de roca y hielo con unos cuantos kms de tamaño) que colisionaron y se unieron unos a otros para construir objetos mayores, protoplanetas, precursores de los planetas actuales.
La protoestrella se convirtió en estrella cuando su núcleo alcanzó una temperatura de 10 millones de ºC, suficiente para desencadenar reacciones de fusión nuclear: el Sol había nacido. La radiación generó un viento solar muy potente de partículas cargadas, una "onda de choque", que barrió el gas y el polvo remanentes.
El calentamiento debido a la contracción gravitatoria y a la radioactividad hizo que los protoplanetas se fundieran y sus capas internas se diferenciaran tal y como se observa en los planetas actuales. Los primeros mil millones de años fueron, además, una época de bombardeo continuo debido a los escombros sobrantes, que asolaron las superficies de los planetas y de sus satélites. Los cráteres de la Luna atestiguan esta era.

        


Hace 5000 millones de años que los granos en el seno de una nube de gas y polvo en rotación (1) empezaron a consolidarse en grumos (2). Estos planetesimales formaron cuerpos mayores, protoplanetas (3), a través de colisiones mutuas muy violentas. Los protoplanetas se consolidaron mediante encuentros gravitatorios y más colisiones (4). Finalmente, pasados no más de 100 millones de años, el Sol recién nacido rompió a brillar y la radiación emitida arrastró el material que no habían barrido los planetas (5).  
                                                                                          

La composición de los planetas cambia según su lugar de formación, porque la temperatura decrece al aumentar la distancia del Sol. El interior de la nebulosa solar era, con diferencia, demasiado caliente como para que existieran en forma sólida sustancias como el agua, el metano o el amoníaco. Por eso, los planetas interiores se formaron a partir de materiales como el hierro o los silicatos. El frío de las zonas exteriores de la nebulosa permitió a los planetas de esa región retener cantidades significativas de agua, hielo y otros elementos que el calor destruye con facilidad. Las masas de esos planetas, mucho mayores, les permitieron acaparar enormes cantidades de hidrógeno y helio que formaron las atmósferas de los planetas gigantes.
El Sistema Solar no quedó del todo "limpio" tras el nacimiento del Sol. Entre los objetos que quedaron atrás en la nebulosa solar se encuentran los cometas, cuerpos halados pequeños que suelen residir en los bordes externos del Sistema Solar. De vez en cuando un cometa abandona esas regiones remotas, se encamina hacia el Sol y luce con espectacularidad. Los asteroides, también llamados planetas menores, están hechos de roca y metal. La mayoría orbital al Sol en el cinturón principal, la región entre Marte y Júpiter. Los fragmentos de cometas y asteroides se conocen como meteroides, y pueden abalanzarse sobre la Tierra y producir los trazos luminosos que llamamos meteoros.
Todos los cuerpos planetarios, desde Júpiter hasta las partículas de polvo más pequeñas, se mueven en torno al Sol a lo largo de órbitas elípticas. Una elipse es una especie de circunferencia achatada con dos focos situados en los lados opuestos del centro. En el Sistema Solar, uno de los focos de las elipses orbitales está ocupado por el Sol. Ello implica que casa objeto pasa por dos posiciones extremas a lo largo de su órbita: el más próximo al Sol, llamado perihelio, y el más alejado, denominado afelio. Salvo los cometas, todos los cuerpos orbitan el Sol en el mismo sentido que la Tierra. Si observáramos el Sistema Solar desde una gran distancia por encima del polo norte terrestre, los planetas aparecerían moviéndose en sentido antihorario. La mayoría de los planetas rotan alrededor de su eje en el mismo sentido en el que ejecuta su movimiento orbital. Todas las órbitas planetarias discurren casi en el mismo plano, muy cercano al plano orbital de la Tierra (la elíptica) y, también, al ecuador solar. Plutón es el hijo díscolo, con una inclinación de 17 grados. Los cometas pueden acercarse al Sol desde cualquier dirección y bajo cualquier ángulo.


 

Los nueve planetas del Sistema Solar recorren sus órbitas en torno al Sol en el mismo sentido y casi en el mismo plano. Las órbitas, elípticas, son casi circulares, con la excepción de Plutón, que sigue un camino excéntrico que a veces lo lleva al interior de la órbita de Neptuno.                                                                        

Los planetas pueden pertenecer a una de dos categorías, según su composición. Los más cercanos al Sol (Mercurio, Venus, Tierra y Marte) se denominan planetas terrestres o telúricos porque se componen sobre todo de rocas y metales. Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno constituyen el grupo de los planetas gaseosos o jovianos. Poseen masas al menos 10 veces superiores a la de la Tierra y se componen de hielos más ligeros, líquidos y gases. Plutón no es ni terrestre ni joviano, sino que se parece más bien a los satélites de hielo y roca que rodean los planetas gigantes. Otro modo de clasificar los planetas se basa en la distancia. Los que recorren órbitas interiores a la terrestre (Mercurio y Venus) se llaman inferiores. Los que se hallan fuera de la órbita de la Tierra (Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón) son los planetas superiores.

                                                        

                                                                           
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