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| Marte regresa a la oposición y, por
tanto, a las mejores condiciones de observación, cada 780
días en promedio,
o sea, cada 2 años y 7 semanas. Su distancia de la Tierra en las
oposiciones
puede estar entre 56 y 101 millones de kms, lo cual induce cambios de
un
factor 2 en su tamaño aparente. Los principiantes que observan Marte al telescopio suelen quedar sorprendidos por su pequeñez. Incluso en sus mejores acercamientos, Marte no llega a superar el tamaño aparente de los cráteres lunares. Las mejores imágenes telescópicas accesibles desde la Tierra se asemejan al aspecto que ofrece la Luna contemplada a simple vista. Las primeras observaciones no suelen mostrar más que un disco ambarino con algunos rasgos sutiles, y quizás, un casquete polar blanquecino. Los detalles de Marte son delicados y elusivos. Para captarlos mejor conviene usar un refractor de 125 mm, un reflector de 150 mm o un catadióptrico de 250 mm. Los filtros acoplados al ocular suelen servir de ayuda: el azul (Wratten 44a) y el verde (58) destacan las nubes y los rasgos atmosféricos, mientras que el naranja (25 o 23a) y el rojo (25) realzan los detalles superficiales. Cada una de las cuatro estaciones del año marciano dura el doble que las nuestras. En cualquier oposición, la estación que reina en Marte es la siguiente a la que se atraviesa en la Tierra. Los casquetes polares marcianos crecen y menguan, mientras que los detalles superficiales, otrora interpretados como vegetación, se deben a coladas inmensas de lava. La visibilidad de los rasgos cambia a medida que los vientos soplan sobre ellos. En ocasiones no se aprecia marca alguna durante días o semanas debido a tormentas de polvo a escala planetaria. Los observadores deben estar siempre alerta para detectar su inicio. |