METEORITOS
 

Los meteoritos son pequeños fragmentos no planetarios de materia sólida que flotan por el espacio del
Sistema Solar y acaban penetrando en el campo gravitatorio de la Tierra. Entonces caen, atravesando la
atmósfera a velocidades de hasta 70 kms. por segundo. A semejante velocidad, el aire que tienen delante,
comprimido por las ondas de choque, se vuelve incandescente.

Este aire supercalentado calienta a su vez las capas externas del meteorito, hasta que éste acaba por fundirse. El aire ardiente y el material fundido producen el efecto de "estrella fugaz" que señala la caida del meteorito.

ESTRELLAS FUGACES

Cada lluvia recibe el nombre de la constelación en que se encuentra el punto radiante, que es de donde parecen salir los destellos de luz y por tanto es necesario conocer más o menos la situación de cada una de estas constelaciones.
Estas son las más importantes:

                                            estrellas fugaces  

ENERO: Las Cuandrántidas. Proceden de la constelación de El Boyero.

ABRIL: Las Líridas. Constelación de La Lira. Del 19 al 25.

MAYO: Las Eta Acuaridas. Procedentes del cometa Halley. Del 4 al 10.

JULIO: Las Delta Acuaridas. Constelación de Acuario. Sobre el 27.

AGOSTO: Las Perseidas. Constelación de Perseo. Son conocidas como "Las Lágrimas de San Lorenzo". Del 10 al 13.

OCTUBRE: Las Dracónidas. Constelación del Dragón. Hacia el día 8.

                        Las Orionidas. Constelación de Orión. Del 20 al 26

NOVIEMBRE: Las Táuridas. Constelación de Tauro. Hacia el día 5.

                             Las Leónidas. Constelación de Leo. Del 13 al 19.

DICIEMBRE: Las Gemínidas. Constelación de Géminis. Del 13 al 14.
 

Un meteoro es lo que se conoce de manera común como "estrella fugaz" (estela brillante que atraviesa  
el
cielo), mientras que el objeto que cae en llamas se le denomina  bólido o meteoroide . Muchos   bólidos pequeños, que penetran en la atmósfera casi verticalmente y a gran velocidad, o que están compuestos de material fragmentable, se funden, vaporizan y desintegran durante el descenso, y no     llegan a caer en tierra.

En términos estrictos, sólo se le da el nombre de meteoritos a los bólidos que no se queman por         completo en la atmósfera y consiguen llegar al suelo. Algunos lo logran gracias a su enorme tamaño   inicial, que les permite conservar algo de materia sin fundir antes de caer en tierra. Otros, sobre todo       los metálicos, porque son sumamente resistentes; otros, porque penetran en la atmósfera en una   trayectoria muy oblicua que les hace perder velocidad poco a poco, sin calentarse demasiado. Esta es la misma técnica que emplean las lanzaderas espaciales para regresar a salvo a la Tierra.

La Tierra está sometida a un constante bombardeo de meteoritos y meteoroides. Se ha calculado que   cada año llega a nuestra atmósfera más de 20.000 toneladas de material del espacio.

¿De dónde proceden estos objetos?
La mayoría de las respuestas tienden a considerarlo residuos de las primmeras etapas de formación del
Sistema Solar, ya que la mayoría de los meteoritos contienen cristales minerales que, según los datos
científicos, cuando los granos de polvo interestelar de la nube -o nebulosa-  de la que surgirá el Sistema
Solar se condensaron en pequeños cuerpos denominados planetesimales.

Durante las primeras fases de la evolución del Sistema Solar, estos cuerpos se encontraban en constante
estado de colisión, aglomeración y fragmentación.

Poco a poco, los planetas que se iban formando en el Sistema Solar atrajeron por gravitación a casi     todos los planetesimales. Los que quedaron después de esta "limpieza" se concentraron principalmente     en el llamado cinturón de asteroides, situado entre las órbitas de Marte y Júpiter; los asteroides son escombros planetesimales.

De vez en cuando, la inmensa fuerza gravitatoria de Júpiter altera la órbita de un asteroide, lanzándolo en una trayectoria excéntrica que puede cruzarse con la de la Tierra. Cuando esto sucede, el escombro puede convertirse en un meteorito, que puede ser rocoso, metálico o mixto, según el tipo de planetesimal del que se deriva.

La caida de meteoritos sobre los planetas y satélites era mucho más frecuente durante los primeros quinientos millones de años de existencia del Sistema Solar, cuando los mismos eran muchos más numerosos que ahora.



Hay tres variedades de meteoritos. Tal y como su giere su nombre, los litosideritos (izquierda) constan de una mezcla de material rocoso y hierro. Constituyen el 1% de los meteoritos. Mucho más frecuente son los meteoritos rocosos (centro). Los sideritos (derecha) ascienden tan sólo al 7% del total.

   


 
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