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| La masa de
Mercurio equivale a la dieciochava parte de la terrestre y resulta
demasiado pequeña como para retener una atmósfera. Tan
cerca del Sol, y privado de una atmósfera capaz de protegerlo
de condiciones extremas, Mercurio sufre un clima muy desagradable. La
cara diurna del planeta alcanza 430ºC a mediodía. El calor
se disipa en el espacio durante la noche, con la consiguiente
caída
drástica de la temperatura, que baja hasta -170ºC justo
antes
del alba. Se trata de la amplitud térmica más intensa
entre
todos los planetas. Pulsos de radar enviados desde la Tierra mostraron en 1992 que alberga hielo subterráneo cerca de los polos, donde la temperatura se mantiene constantemente por debajo del punto de congelación. Se supone que estos "casquetes polares" subterráneos pueden deberse al impacto de cometas ricos en hielo. |
| El diámetro de
Mercurio, 4.480 kms, corresponde a 1.4 veces el de la Luna. Sin
embargo, el planeta es 1.7 veces más denso, lo que indica que
los dos cuerpos poseen composiciones distintas. Se cree que Mercurio
tiene una estructura interna peculiar: una corteza de silicatos con
700 kms de grosor envuelve un núcleo enorme de hierro y
níquel que suma el 60% de la masa del planeta y ocupa tres
cuartas partes de su radio, como si se tratara de una fruta con una
cáscara gruesa. El núcleo podría haberse formado
así, o tal vez sea el resultado de una colisión masiva
que pudiera haber despojado al planeta de sus capas externas. |
| La sonda Mariner 10
contempló en 1974 un mundo que parece gemelo de la Luna. Todo el
planeta está tachonado con cráteres de impacto de
tamaños que van desde el mínimo detectable (1 km)
hasta el enorme "ojo de buey" de la cuenca Caloris, con 1.340 kms de
diámetro. La imagen queda completada con crestas, tierras altas
y cuencas llenas de lava. |
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Al igual que la de la Luna, la superficie de Mercurio está dominada por cráteres y grandes cuencas de impacto. Algunos cráteres muestran sistemas de rayos destacados. Pero incluso las regiones más craterizadas presentan menos cráteres que las tierras altas meridionales de la Luna. Este hecho induce a atribuir una edad más joven a la superficie de Mercurio, dado que las superficies más antiguas suelen poseer más cráteres. |
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Su posición como planeta más interno
convierte a Mercurio en un objeto
difícil de observar. Nunca se aparta más de 28 grados
del Sol y esta circunstancia complica la observación del
planeta,
sumido en el resplandor solar. Mercurio nunca permanece en la misma zona del cielo durante más de un mes: de hecho, puede recorrer hasta tres constelaciones en el curso de un mes. A sólo 58 millones de kms del , Sol Mercurio emula dignamente el dios de pies alados al que debe su nombre: su período orbital, 88 días, es el más breve del Sistema Solar. La duración de los años mercurianos contrasta con la longitud de sus días. Si se define un "día" como el tiempo que tarda el planeta en rotar, entonces un día en Mercurio equivale a un poco más de 59 día terrestres, o dos tercios de su año. Pero si se define el día como el tiempo que tarda el Sol en regresar al mismo punto en el cielo, entonces su duración es de dos años mercurianos, 176 días terrestres. La marca roja en su superficie (foto de la izquierda) indica que en este tiempo transcurre sólo medio día solar. |
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