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| Las características
hablan con elocuencia del gran tamaño de Júpiter,
cuyo diámetro ecuatorial, de 142.984 kilómetros,
representa 11 veces el de la Tierra; posee una masa 317 veces mayor que
la terrestre y 2 veces mayor que el resto de los planetas juntos; su
atracción gravitatoria es la segunda después del Sol. Si
Júpiter hubiese sido 80 veces más masivo, la
presión ejercida
por sus capas externas habría elevado la temperatura central lo
bastante como para desencadenar reacciones nucleares y convertirlo
así en una estrella poco masiva. Júpiter dista de nosotros una media de 780 millones de kilómetros, lo cual dificulta su observación telescópica detallada. Hubo que esperar hasta la era espacial para ver Júpiter de cerca, con su atmósfera compleja, su variado séquito de satélites y su débil sistema de anillos. Los sobrevuelos de la Pioneer 10 en 1973 y de la Pioneer 11 un año después iniciaron el proceso. La Voyager 1 alcanzó el planeta en marzo de 1979 y la Voyager 2 la siguió unos meses después. Ambas sondas espaciales obtuvieron imágenes detalladas de los rasgos atmosféricos del planeta y sus cuatro satélites principales. La sonda Galileo, que llegó al sistema joviano en diciembre de 1995, ha proporcionado muchas imágenes reveladoras de Júpiter y de la superficie de sus satélites. Asimismo aportó los primeros datos directos sobre la naturaleza física y química de las capas externas de Júpiter al lanzar una sonda a la atmósfera del planeta. El disco de Júpiter aparece cruzado por marcas brillantes y oscuras llamadas zonas (las claras) y bandas (las oscuras). Se trata de rasgos perdurables, que se han mantenido en las mismas latitudes durante al menos cien años. Las observaciones realizadas desde la Tierra y desde el espacio han mostrado que estas estructuras se forman por corrientes de aire que circulan en sentidos alternos. La sonda Galileo descubrió que los vientos soplan a 645 km/h y llegan a extenderse hasta miles de kilómetros bajo la cima de las nubes. Estos vientos desbocados están impulsados por corrientes de convección inducidas por una fuente de energía interna: Júpiter radia el doble de la energía que recibe del Sol porque aún se encuentra en proceso de enfriamiento desde su formación. |
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A causa de su rápida rotación, las nubes de Júpiter se agrupan en bandas alargadas de distintos colores y cada una gira en torno al planeta en sentido contrario una con respecto a la otra. |
| El aspecto de las nubes se
debe a reacciones químicas y también guarda
relación con su altura. Las nubes azuladas se encuentran muy
profundas, mientras que las pardas y blancas se desarrollan más
altas. Las nubes más elevadas de todas muestran un color
herrumbroso, y deben sus tonos a trazas de fósforo arrastrado
desde el interior joviano por corrientes convectivas. La más famosa entre todas las formaciones nubosas de júpiter es la Gran Mancha Roja, que se ha mantenido visible durante más de 300 años. Experimenta variaciones de color y tamaño, y llega a medir hasta 40.000 kilómetros de largo y 14.000 kilómetros de ancho. Las observaciones infrarrojas de las sondas Pioneer y Voyager mostraron que se trata de un torbellino colosa. En otros lugares de Júpiter se aprecian estructuras similares de alta presión, al igual que en Saturno y Neptuno, pero ninguna posee un tamaño comparable a la Gran RManchaoja. Se igignoraué es lo que mantiene este sistema durante períodos de tiempo tan dilatados. |
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Una característica visible de la atmósfera del planeta es la Gran Mancha Roja, la cual es una mancha aislada de color rojo-anaranjado de un tamaño enorme: la Tierra cabría con holgura en el centro. |
ESTRUCTURA INTERNA Como corresponde a un gigante gaseoso, la estructura interna de Júpiter y su composición difieren radicalmente de la de los planetas terrestres. La atmósfera consta de un 86% de hidrógeno y un 14% de helio, con trazas de metano, agua y amoniaco. Se cree que esta mezcla es muy similar a la que componía la nebulosa a partir de la cual se formó el Sistema Solar. Justo bajo la cima de las nubes se encuentra una capa de hidrógeno gaseoso. A unos 1.000 km. de profundidad, en el punto que marca la frontera entre la atmósfera exterior y el interior del planeta, este hidrógeno se licúa. Entre las profundidades de 25.000 y 30.000 km. y a una presión estimada de 4 millones de bares, el hidrógeno pasa a estado metálico y se torna conductor de la electricidad. Se cree que ese es el origen del potente campo magnético joviano, 20.000 veces más potente que el de la Tierra. En la atmósfera superior reinan temperaturas que rondan los -108ºC y que aumentan hasta 22.000ºC en el centro del planeta, quizás ocupado por un núcleo de material rocoso de entre 10 y 20 veces la masa de la Tierra. |
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La sonda Voyager confirmó el
hallazgo
de la Pioneer 11 consistente en que júpiter se halla rodeado por
un débil sistema de anillos compuestos de pequeños granos
rocosos. A diferencia de los anillos de Saturno, los de Júpiter
contienen muy poco hielo, quizás ninguno. |
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| De los 24 satélites
conocidos de Júpiter, galileo descubrió en 1610 los
cuatro mayores llamados satélites galileanos: Calisto,
Ganímedes, Europa e Io. Tanto Ganímedes como Calisto son
mayores que Mercurio y Plutón, en tanto que Europa e Io poseen
tamaños similares al de la Luna. Los cuatro satélites
muestran propiedades fascinantes: se sospecha que hay un océano
bajo la superficie helada de Europa; Io es el mundo con más
actividad volcánica del Sistema Solar, con cientos de volcanes y
fumarolas que expulsan material en
cantidades masivas; Calisto muestra gran cantidad de cráteres
y uno de ellos mide 1.500 .km de diámetro; y Ganímedes,
el mayor satélite del Sistema Solar, posee una superficie
compleja
y quizás un océano subterráneo como el de Europa. Los otros satélites de Júpiter son mucho más pequeños. Algunos de los más externos se consideran asteroides capturados, entre ellos S/1999j1, con sólo 5 km de diámetro. |
IO |
Es el
satélite más sorprendente y activo, desde el punto
de vista geológico, del Sistema Solar. Alberga volcanes
aún activos y esta actividad volcánica modifica
constantemente la superficie del satélite. Júpiter
contribuye a esta actividad mediante una especie de mareas que
"petrifican" la superficie de Io y la calienta. Los depósitos de
sal, de compuestos sulfúricos y otros productos de origen
volcánico, transforman la corteza de Io en una zona multicolor. |
EUROPA |
Posee una superficie lisa y muy clara, en la que las diferencias de relieve están poco marcadas. Se trata de una superficie joven, sujeta a variaciones. Este satélite está totalmente cubierto por una capa de hielo, que presentan numerosas fallas de 15 a 40 kms de ancho y rellenas hasta el borde de una sustancia más oscura. |
0 CALISTO |
También parece una "bola de hielo sucio", siendo el más oscuro de los satélites de Júpiter. Su superficie, muy antigua, está marcada por numerosos y pequeños cráteres de impacto. Posee, asimismo, tres figuras formadas por inmensos cúmulos céntricos, sin duda procedentes de impactos, pero sin ningún relieve aparente. |
GANIMEDES |
Es más grande que Mercurio y, visto desde lejos, se parece a la Luna. Sin embargo, se trata de un cuerpo de hielo cuya parte central, bajo la superficie, quizás esté formada por agua en estado líquido. La superficie de Ganímedes es antigua y está marcada por numerosos cráteres de impacto y una compleja red de fisuras. |
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