LAS AVES EN GENERAL
Las Aves en General es la traducción del capítulo segundo del
libro de Joaquim Maluquer i Sostres Els Ocells de les Terres
Catalanes, todo un clásico, de un clásico de los estuidosos de las aves, editado por primera vez en 1973 y que
ha sido reeditado en varias ocasiones. Para la presente traducción,
nos hemos basado en el texto de su tercera edición, de 1981.
Este capítulo, como su nombre indíca, trata de las aves en general,
presentándonos de forma clara y concisa las características que las
distinguen del resto de vertebrados.
LAS AVES EN GENERAL
La adaptación de las aves al vuelo, con todas las particularidades de
estructura externa y de organización interior que eso implica, ha
hecho que constituyan el grupo de vertebrados mejor definido que
existe, y las ha diferenciado con precisión de los reptiles, de cuyo
tronco proceden evolutivamente, así como de los mamíferos.
EL CUERPO. El cuerpo de las aves toma forma de huso, muy adecuada
para penetrar en el aire, al volar. Está dotado de un esqueleto ligero
y resistente, sin tuétano, y por eso menos pesados. En medio del
esternón presenta una quilla o cresta ósea -en las aves voladoras,
las únicas que existen en nuestra fauna -, donde se insertan los
poderosos músculos que baten las alas. Las vértebras dorsales son
rígidas y están soldadas al resto de huesos torácicos, para facilitar
el juego de movimientos necesarios para volar.
Las aves poseen los llamados "sacos aéreos", consistentes en unas
bolsas llenas de aire que comunican con los pulmones, y que ocupan los
espacios de la cavidad interna que permanecen vacíos. Además de
aligerar al ave, la principal función de estos sacos es la de actuar
como reservas de aire, facilitando así la respiración durante el
vuelo.
EL CORAZÓN. El corazón de las aves es, en proporción, tres o
cuatro veces mayor que el del hombre; y se comprende que así sea,
puesto que la ave lo necesita para efectuar el intenso trabajo
muscular que desarrolla al volar. Sus latidos, que oscilan entre
los doscientos y los ochocientos por minuto - en el Ánade Real y
el Gorrión Común respectivamente -, impulsan la sangre, más caliente
que la de ningún otro ser vivo. Esto proporciona a las aves voladoras
la actividad y elevadísimo tono vital que las caracteriza y que se
manifiesta en la temperatura de su cuerpo, la cual, en el Mirlo,
alcanza los 45ºC.
EL SISTEMA DIGESTIVO. Se caracteriza por el buche y la molleja,
muy remarcables en las especies granívoras. Los alimentos son tragados
por el pájaro sin masticar, ya que el pico sólo le sirve de pinza para
agarrar la comida; esto hace que los granívoros necesiten la molleja,
que no es más que un estómago muy musculado donde los granos son
machacados transformándose en aptos para ser digeridos. Estas mismas
aves almacenan los granos, que corren a picar cuando los encuentran,
en una bolsa situada entre la garganta y el pecho; bolsa vulgarmente
llamada buche.
EL PLUMAJE. Cubre casi todo el cuerpo, excepto las patas y el pico.
Es una formación epidérmica exclusiva de las aves, suficiente para
caracterizarlos frente al resto de vertebrados.
Las plumas grandes de las alas y la cola reciben el nombre,
respectivamente, de remeras y timoneras, ya que esta es la función
que ejercitan durante el vuelo del ave. Son largas, flexibles y,
miradas a través del microscopio, pueden apreciarse las barbas
enlazadas formando un enrejado. El resto del cuerpo está protegida
por plumas cobertoras, parecidas a las ya descritas, pero más cortas;
y debajo de éstas encontramos el plumón, formado por unas plumas muy
pequeñas, finas y despeinadas, que están en contacto directo con la
piel.
El pájaro nace desnudo o provisto de un plumón, que conserva hasta
que brota la pluma. Este primer plumaje juvenil, poco definido y de
tonos apagados, es parecido al de las hembras, i los pájaros lo
llevan hasta la primavera. Entonces mudan la pluma, y la mayoría de
las especies adquieren la definitiva. Las águilas y las gaviotas
tardan dos o más años en vestir el manto de los adultos.
Este fenómeno del cambio de pluma acostumbra a repetirse anualmente,
con variantes según las especies. Durante el período de reproducción,
es cuando las aves muestran los colores más vivos, sobretodo los
machos, y un buen número de especies poseen un auténtico plumaje
nupcial, que pierden pasado este período, y adquieren el plumaje de
verano.
LAS ALAS Y LA COLA. El vuelo. Las alas están formadas por
los miembros superiores del pájaro. Están constituidas por el dedo
índice extraordinariamente alargado, junto con las grandes plumas
remeras que lleva implantadas. La cola se compone simplemente de las
plumas timoneras, que acostumbran a ser diez o doce.
Al volar, las alas actúan de planos de sustentación y
proporcionan, al batirlas, el impulso necesario para que la ave
progrese. Este movimiento de alas en el aire es idéntico al que
realizan los remos de una embarcación en el agua; se realiza de la
forma siguiente: las plumas remeras no son fijas; tienen un juego que
les permite realizar medio giro; al levantar el ala, las plumas están
colocadas de perfil y cortan el aire sin esfuerzo; al bajarla adoptan
una posición plana y encuentran la resistencia del aire.
La cola sirve de timón para dirigir el vuelo en dirección y
altura, y lo consigue mediante pequeños movimientos y las diferentes
posiciones en que el pájaro la sitúa.
El vuelo que antes hemos descrito es el vuelo batido, utilizado
sobretodo por los pequeños pájaros. Las grandes aves utilizan, además
del vuelo batido, el planeo, descendiendo desde las alturas
Con las alas extendidas e inmóviles. Una variante del planeo es el
"vuelo a vela" , característico de los buitres, las águilas, las
grandes aves de las zonas húmedas y las marinas, que aprovechan las
corrientes de aire ascendentes para remontar a gran altura impulsados
por la masa de aire cálido que sube, y después planear lentamente de
bajada hasta que otro corriente las vuelva a empujar hacia arriba.
Las aves más veloces son las de alas largas, estrechas y
curvadas, como las de los vencejos, que vuelan a ciento treinta
kilómetros por hora; pero las velocidades observadas en la mayoría
de las especies paleárticas oscilan entre cuarenta y sesenta
kilómetros por hora. Otras formas de ala son las puntiagudas que
forman ángulo en el codo, propias de las grandes aves de rapiña, que,
al volar, separan las plumas remeras de la punta del ala, de forma
que recuerda a los dedos de la mano.
La altura del vuelo en migración es muy variable dependiendo
de las especies y las circunstancias meteorológicas, como por ejemplo
cerca del suelo cuando el viento sopla con fuerza. Las alturas normales
en vuelo migratorio se establecen entre los quinientos y dos mil metros.
Añadimos que se han hecho observaciones de aves volando a siete mil
metros.
EL PICO. Al hablar del aparato digestivo hemos explicado como
funciona el pico; ahora nos fijaremos en las formas que adopta,
estrechamente ligadas con el régimen alimentario de las aves.
Sin salir de nuestra fauna, podemos apreciar los siguientes tipos
de pico: el corto, recto y fino de los pájaros insectívoros, como
currrucas y lavanderas; el fuerte y gordo, y también corto, del
picogordo, de los gorriones, pinzones y otros granívoros; el de los
córvidos, robusto y recto, con el extremo curvado, adecuado a una
especie omnívora; el pico poderoso de las aves cazadoras, como las
águilas, los halcones, los gavilanes; el de los alcaudones, tan
conocido por su característica forma curva y acabado con un
dentellón muy apto para matar y desollar las presas. Las gráciles
aves de los aguazales lo tienen larguísimo para poder encontrar el
alimento entre el agua y el lodo; el de las agachadizas, archilebes
y correlimos es delgado y flexible, mientras que garzas y garcetas
o tienen gordo y muy fuerte; el de ocas y patos es corto, ancho,
plano y con la punta redonda, de forma parecida a una cuchara, y que,
como ésta, se utiliza para recoger del agua y el barro los animales y
vegetales de los que se alimentan. Recordamos, finalmente, el pico de
los pájaros carpinteros, los cuales, de acuerdo al uso que les dan,
lo tienen recto, robusto, con el extremo puntiagudo y durísimo.
A diferencia de estos tipos de pico, que podríamos llamar
normales, algunas aves igualmente existentes en nuestra tierra
presentan formas que llaman la atención por su rareza. Se trata
principalmente de aves con un régimen alimentario muy especializado.
Así, el piquituerto, que vive de los piñones y semillas de otras
coníferas, tiene las mandíbulas cruzadas, que le sirven de excelente
herramienta para extraer su comida de las duras piñas. Una gran ave
de los aguazales, la espátula, lo presenta más ancho en la punta que
en la base; y la avoceta, que vive en esos mismos parajes, lo tiene
curvado en dirección opuesta a la normal, o sea, hacia arriba. La
serreta, ave emparentada con los patos y de costumbres pescadoras,
tiene dentados los bordes del pico para poder sujetar bien las
escurridizas presas que saca del agua.
LAS PATAS. La variedad que hemos señalado en la forma del pico
se da también en la estructura de las patas, i proviene, sin duda, de
la adaptación del ave a la naturaleza del ambiente en que vive.
La llamada "pata" de las aves es, en realidad, el tarso-
metatarso, y corresponde a nuestro pie, mientras que el pie de las
aves esta constituido solamente por los dedos que descansan
directamente en el suelo. Generalmente, los dedos son cuatro, algunas
veces sólo tres. Su disposición en las aves de nuestra fauna es la
siguiente: tres dedos hacia delante y el cuarto hacia atrás, en los
pájaros de las arboledas, ya que les permite hacer pinza y agarrarse
a las ramas; tres dedos hacia delante faltando el cuarto, que se ha
atrofiado, en aquellas aves que, como las cigüeñuelas, han perdido la
facultad de posarse en los árboles; y dos hacia delante y dos hacia
atrás, en los cuclillos y pájaros carpinteros.
Entre las formas más características de patas podemos citar
las de las aves nadadoras, que presentan una membrana extendida entre
los dedos, como un festón que las envuelve; las larguísimas de las
aves de los aguazales, que dan esbeltez a su silueta; las de los
vencejos, casi inexistentes, pero con uñas curvadas, aptas para
agarrarse a las grietas de los muros; los tarsos débiles con dedos y
uñas muy largas y derechos, de las alondras y, finalmente, las patas
convertidas en temibles armas ofensivas, esto es, las garras, de las
aves de rapiña.
LOS SENTIDOS. El sentido en el que las aves adquieren un desarrollo
más completo es la vista. Los ojos, de gran tamaño, están colocados
en dos cavidades, que ocupan una parte importante del cráneo. No es
exagerado afirmar que, por su agudez, el ojo de un pájaro es un pequeño
telescopio dotado de extraordinarias perfecciones , como ahora veremos.
La más remarcable es la visión independiente, que permite a
cada ojo ver separadamente de su par, y transmitir al tiempo dos
imágenes distintas al cerebro. Pensemos en lo que esto significa
teniendo en cuenta que nuestros dos ojos dan, conjuntamente, una sola
imagen.
Esta propiedad se perfecciona aún más en el ojo de ciertas
aves, como las palomas y en otros, que poseen dos puntos sensibles a
la visión, con ayuda de los cuales pueden conseguir la bisión binocular,
que es la nuestra, al tiempo que efectúan separadamente, y hacia los
lados, las visiones independientes. De este modo obtiene tres imágenes
simultáneas: una hacia delante, con la intervención de los dos ojos,
y las dos laterales.
Juntamente con estas sorprendentes características, tan
importantes para volar, cazar y evitar peligros, observamos que, por
la situación prominente de los ojos a los lados de la cabeza, el campo
visual de las aves es amplísimo, y que a algunas especies sólo les
resta un reducido sector invisible, detrás de la cabeza, a donde no
llega la vista.
Por orden de importancia, después de la vista viene el oído,
que en las aves queda bastante por debajo del desarrollo que adquiere
en los mamíferos, excepto en las aves de presa nocturnas que la tienen
muy agudizada. Todas las especies carecen de pabellón auditivo, y el
oído comunica con el exterior por una simple abertura, a veces rodeada
de plumas cortas y enhiestas, como ocurre en ciertas especies de búhos.
Entre nuestras aves el gusto es casi inexistente; para
comprenderlo sólo hay que fijarse en su órgano, la lengua, que
tienen estrecha y coriácea. En los loros y papagayos el gusto existe,
por bien que rudimentario, y la lengua de estas aves es más blanda.
El olfato es muy débil. El tacto se localiza en el extremo del
pico, sensible en las aves de las zonas húmedas, que buscan alimento
a tientas, dentro del agua o entre el fango.
LAS FACULTADES PSÍQUICAS DE LAS AVES. Corrientemente nos
valemos de un concepto vago, como es el instinto, para denominar y
explicar el mecanismo superior que guía al ave - o al animal del que
se trate - a través de la vicisitudes de su existencia. Ante todo
decir que el conocimiento que poseemos de la vida psíquica animal es
aún insuficiente.
El concepto que se tenia del instinto reducía al animal a la
categoría de máquina, ciertamente perfeccionada, pero que lo
incapacitaba para actuar fuera de unos límites fijos predeterminados.
De acuerdo con esta idea, las aves nacen provistas de los instintos o
mecanismos de autodefensa y de conservación necesarios para la
supervivencia del individuo y, sobretodo, de la especie - reproducción,
búsqueda de alimento, lucha y evitación de peligros -, y con todos
estos instintos que podemos llamar secundarios o derivados de estos
fundamentales - canto, construcción del nido, protección de los
polluelos, migración, caza, desconfianza, etc.-. Según esta concepción,
las aves actúan empujadas por estos instintos, del mismo modo que
nosotros retiramos la mano del fuego, o sea por medio de actos reflejos
que no ultrapasan la vida vegetativa.
Hoy ya no se tiene un concepto tan restringido de la actividad
psíquica de las aves, y se admite que poseen una serie de potencialidades
en grado diverso de desarrollo. Es indudable que entre ellas se
encuentra la memoria: sólo tenemos que recordar como los loros
retienen palabras y frases, y como es posible adiestrar muchas clases
de aves y hacerles repetir una acción que se les ha enseñado. También
se ha comprobado la existencia de una memoria visual que ayuda a las
aves en sus migraciones.
Otro aspecto muy importante de su capacidad psíquica,
relacionada con la memoria, es la capacidad individual de aprender.
Existen especies en las que los jóvenes cantan sin haber escuchado
jamás a los adultos; pero otras aprenden o mejoran el canto oyendo
buenos cantores, y las diferencias individuales son muy remarcables
en este aspecto.
Así mismo debemos reconocer a las aves una capacidad de
evolución amoldándose a las circunstancias. Así observamos la
existencia de experiencias provechosas para una especie entera, al
tiempo que de casos muy notables, referidos por ornitólogos, de ayuda
a compañeros heridos, o de adaptación de un pájaro a unas nuevas
condiciones de vida sobrevenidas por la cautividad u otras
circunstancias.
De muestras de cambio de costumbres de toda una especies para
acomodarse a las variaciones del medio en que vive, encontramos en
abundancia. Tenemos el caso de una especie de loro terrícola de Nueva
Zelanda, el "kea" (Nestor Notabilis), que, de frugívoro, se convirtió
en carroñero con la introducción por parte del hombre del ganado lanar
en aquella isla. Y sin salir de nuestra avifauna, algún viejo cazador
certificaría que ahora las perdices se levantan más listas que no
cuando uno las tiraba con escopetas de pistón, de menor abasto y
eficacia. En las ciudades tenemos un ejemplo de cambio de costumbres
de toda una especie, que contemplamos diariamente: nos referimos a las
palomas domesticas o de roca, que campan perfectamente por las villas
y ciudades europeas y de norteamericanas, i de los cuales sólo quedan
rarísimas colonias en estado salvaje puro, perdidas en remotos
acantilados marinos.
En cuanto a la capacidad psíquica de las aves y al estadio evolutivo
en el que se encuentran, señalamos que poseen un cerebro de un tamaño
comparable al de los mamíferos inferiores - como los roedores -, con
un cerebelo - que coordina los movimientos- grande, así como el lóbulo
óptico. El córtex - relacionado con las actividades aprendidas- es
pequeño, al tiempo que tienen más desarrollada la parte del cerebro
donde residen las actividades instintivas o no aprendidas.
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