Qué es un dinosaurio?
Es difícil definir la palabra dinosaurio, ya que carece de sentido
científico. Cubre dos órdenes distintos de animales Saurisquios
y Ornitisquios, tan relacionados entre sí como lo están con los
desaparecidos pterosaurios y con los cocodrilos. Se considera que estos cuatro órdenes
-Saurisquios, Ornitisquios, Pterosaurios y Cocodrilos- forman un grupo superior,
el de los Arcosaurios, o reptiles predominantes.
Los Arcosaurios se desarrollaron a partir de un grupo de reptiles de periodo Triásico
denominados Tecodontos. Eran bastante parecidos a los lagartos o cocodrilos, pero se diferenciaban
de los otros reptiles por tener cada diente de las mandíbulas encajado en su correspondiente
alveólo, en vez de saliendo directamente del hueso de la mandíbula. Puede parecer
un aspecto de importancia secundaria, pero es lo que distingue a los tecodontos de otros
grupos de reptiles. Por su parte, los tecodontos formaban un grupo muy variado; quizás el
más típico fuera una criatura de aspecto parecido al de un lagarto, llamado Euparekia,
que medía sesenta centímetros, tenía cuatro patas, y que cuando se movía
con rapidez era capaz de elevarse sobre las extremidades traseras y correr a través de las arenas del
desierto. Su apariencia física debía de ser como una versión en miniatura de
los grandes dinosaurios bípedos que aparecieron posteriormente.
De los tecodontos se desarrollarían el grupo de los cocodrilos, que han sobrevivido hasta ahora desde tiempos
tan remotos, y el de los pterosaurios, o reptiles voladores. También desarrollaron a partir de ellos
los saurisquios y los ornitisquios.
Aunque a primera vista el Euparekia
fuera semejante a los dinosaurios pequeños, difería
de ellos en un aspecto fundamental: las patas, al igual que otros reptiles, todavía surgían de sus
costado. Los saurisquios y ornitisquios las tenían justo debajo del cuerpo, como los mamíferos,
por lo que las extremidades de estos dos grupos podían soportar el peso de cuerpos mucho mayores. Los
lagartos no habrían podido aumentar mucho de tamaño, ya que la posición lateral de sus
patas, que les confería su peculiar postura reptadora, no era la más adecuada para soportar el peso
del cuerpo que pendía entre ellas.