Un antiguo cocodrilo gigante devoraba a los dinosaurios
07/11/2001
Imagen del cráneo del Sarcosuchus imperator, que vivió hace 110 millones de
años, junto a un cráneo de 50 centímetros de un cocodrilo actual del
Orinoco en una imagen no fechada.
Un grupo de paleontólogos anunció el jueves el hallazgo de restos fosilizados
de un gigantesco primo de los cocodrilos modernos tras una serie de excavaciones en el
nigeriano desierto del Teneré, en el oeste de África.
El cocodrilo gigante, que moraba junto a los ríos y cuyo nombre científico,
Sarcosuchus imperator, significa "cocodrilo emperador", medía al menos doce metros
de largo y pesaba más de diez toneladas. Era de diez a quince veces más grande
que los cocodrilos actuales de mayor tamaño. Además de por sus sorprendentes dimensiones,
el Sarcosuchus destacó por el crecimiento de bulbos al final del morro y una elevada esperanza de vida.
"Este animal era muy dominante", dijo el paleontólogo Paul Sereno, de la Universidad
de Chicago, que condujo la investigación que aparece en la revista Science, en una
entrevista.
"Tuvo que ser algo que dio pesadillas a los dinosaurios".
El Sarcosuchus vivió durante el período cretácico -- el tercero de las
tres partes de la era de los dinosaurios-- en un frondoso ecosistema interior de bosque
atravesado por anchos ríos.
Sereno dijo que la región presumía de una población rica y variada de
dinosaurios, incluidos numerosos herbívoros y un predador bípedo de doce
metros llamado Suchomimus. Sin embargo, Sereno añadió que el Sarcosuchus
pudo haber sido el más fornido carnívoro de su época y apuntó
que el enorme reptil era capaz de acechar y devorar incluso a los grandes dinosaurios.
A diferencia de algunos cocodrilos enormes del pasado que vivieron en ecosistemas cercanos
a los ríos o en mares poco profundos, el Sarcosuchus proliferó en los
ríos, donde los sedientos dinosaurios llegaban para beber y eran capturados.
Los científicos creen que el Sarcosuchus no limitaba su dieta exclusivamente al
pescado, sino que comía una amplia variedad de presas.
El super cocodrilo tenía unos grandes colmillos. Y los de la mandíbula
inferior encajaban perfectamente en el interior de la hilera superior, en lugar de chocar,
como los dientes de un animal que sólo se alimenta de pescado. Sus mandíbulas
estaban armadas con más de cien dientes, incluida una hilera de incisivos agrandados
para machacar huesos que le permitió devorar grandes presas como dinosaurios.