La agrupación de varios individuos de la misma especie no siempre quiere decir que hay un comportamiento social entre ellos.
Para que exista este comportamiento social ha de haber cooperación, a fin de conseguir unos resultados beneficiosos para
el grupo en su conjunto. Las pruebas de fuerza entre machos para decidir cuál de ellos será el dominante y, por lo
tanto, quien fecundará la descendencia heredará las características del más fuerte. Otro comportamiento social es la
lucha por establecer un territorio propio para el grupo o la pareja, con lo cual se reducen los conflictos una vez ha quedado delimitado.
Algunos dinosaurios sólo desarrollaban un comportamiento social a la hora de aparearse, pero otros llegaban a formar grandes
familias y anidaban en colonias.
LA COMUNICACIÓN.
JERARQUÍAS DE DOMINANCIA.
LA TERRIRORIALIDAD.
CORTEJO.
Para que pueda haber un comportamiento social es indispensable tener capacidad de comunicación, ya que sólo mediante el intercambio de señales
que puedan ser identificadas por el grupo existe la posibilidad de que un animal influya en el comportamiento de otro. Los dinosaurios tenían sus sistemas de comunicación,
que podían constar de señales visuales, olfativas o sonoras. Por ejemplo, mientras un grupo de herbívoros se hallaba pastando, si uno de ellos advertía la presencia de peligro, emitía la voz de alarma propia de su especie,
y de esta forma la manada podía organizar con rapidez la defensa de las crías, cerrando filas en torno a ellas, o bien emprender la huída.
Algunos dinosaurios tenían estructuras especiales para amplificar los sonidos con los que se podían comunicar entre sí. Una de ellas era la cresta de los Parasaurolophus.
Es probable que los dinosaurios que vivían en grupo tuvieran un comportamiento social basado en una jerarquía de dominancia, que se establecía tanto en función de la agresividad
como del tamaño o la fuerza en sí. las luchas para decidir quién era el ganador o el perdedor debían de estar ritualizadas, como ocurre en la mayoría de los animales que
desarrollan comportamientos sociales, de manera que se parecían más a exhibiciones de fuerza que a peleas. En ocasiones, podía ser más importante tener, por ejemplo, una cresta de
mayor tamaño y más roja, o emitir un rugido más potente, que poseer una musculatura más poderosa. Una vez establecida la jerarquía de dominancia, cada individuo sabía el lugar
que le correspondía en el grupo.
No todos los dinosaurios desarrollaban un comportamiento territorial. Muchas manadas de herbívoros, por ejemplo, formaban grupos cohexionados. Pero entre los carnívoros es muy posible que se dieran luchas por mantener un territorio exclusivo del individuo,
o de la pareja en época reproductora. En esencia, se trata de delimitar y defender su coto privado de caza. Los límites del territorio se mantenían marcados mediante heces u otras señales olorosas y, una vez establecidos, se evitaban
muchos conflictos. El comportamiento territorial estaría desarrollado de forma especial en los machos al inicio de la época reproductora.
El cortejo o galanteo es un ritual que realizan muchos animales antes de aparearse. Cada tipo de animal tiene un ritual propio de su especie y distinto al de las demás; pero en esencia todos los cortejos
tienen la finalidad de suprimir durante cierto tiempo la agresividad para que pueda haber un acercamiento y, por último, el apareamiento. En primer lugar, ha de existir un sistema de comunicación
que permita identificar sexualmente a cada animal y detectar la predisposición de la hembra al apareamiento. Tras el acercamiento se suceden una serie de comportamientos peculiares, hasta que la pareja se encuentra en disposición
de aparearse. Estos comportamientos siempre son los mismos en cada especie y además carecen de sentido para cualquier observador; por esto se dice que constituyen un ritual. Pueden ser muy variados, desde rascar o batir el suelo con las patas
hasta simular estar comiendo, rozarse y enlazarse con los cuellos, o hacer cierto tipo de exhibiciones. Se supone que la función de muchos de los extraños adornos que caracterizaban a los dinosaurios estaba relacionado con el cortejo.
CUIDADO DE LAS CRÍAS.
Gracias a los fósiles, se sabe que había dinosaurios que cuidaban de sus crías después del nacimiento e incluso que algunos anidaban colonias, haciendo los nidos a poca distancia unos de otros, y que se ocupaban todos juntos de los jóvenes.
De esta manera, la defensa de las crías frente a los depredadores era más efectiva que la que podía brindar una pareja sola. Uno de los hallazgos que más ha contribuido al conocimiento del comportamiento de los dinosaurios con relación a
sus crías fue el de un esqueleto de Maiasaura junto con su nido, sus huevos y sus crías, lo que indujo a pensar que estos dinosaurios vivían en grupos familiares y que los adultos alimentaban a las crías hasta que éstas podían hacer vida independiente.
Se sabe que un maiasaura recién nacido sólo medía medio metro y que cuando tenía un año de edad llegaba ya al metro de largo. Tenía que crecer hasta alcanzar una longitud de 9 metros para ser adulto.
