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DE QUÉ SE ALIMENTABAN LOS DINOSAURIOS   I



Los dinosaurios herbívoros no fueron siempre los mismos a lo largo del tiempo, como tampoco hubo siempre los mismos tipos de plantas ni los mismos predadores. Hasta que aparecieron los primeros dinosaurios vegetarianos no había existido ningún animal con el tamaño suficiente para alimentarse de las ramas de los árboles ni que tuviera unos grandes intestinos capaces de moler y fermentar hasta la vegetación más dura. los primeros herbívoros capaces de ello fueron los gigantescos dinosaurios de cuello largo a los que se les denominó saurópodos. Estos animales tragaban grandes cantidades de plantas, sin masticar apenas. Con el tiempo apareció un tipo nuevo de dinosaurios herbívoros, no tan grandes, pero que tenían mandíbulas y dientes preparados para masticar eficazmente. Gracias a esta ventaja, acabaron desbancando a aquellos gigantescos vegetarianos.


LOS PRIMEROS EN APROVECHARSE DE LOS ÁRBOLES.
Los primeros dinosaurios vegetarianos eran gigantes que se alimentaban de una gran variedad de plantas, y los únicos que podían comer hojas, frutos y ramas tiernas de los árboles gracias a su largo cuello. Las plantas más bajas de aquella época eran colas de caballo, helechos y cícadas, y los árboles más comunes eran coníferas parecidas a los pinos de hoy. Es probable que uno de los métodos de obtener comida consistiese en tumbar los árboles jóvenes para poder masticar las ramas más altas, lo que no suponía para ellos una gran dificultad, si tenemos en cuenta que podían pesar hasta 80 toneladas, como en el caso del brachiosaurus.

MASTICAR.

ESTÓMAGO, los gigantes herbívoros, como el diplodocus, tenían dientes débiles que apenas servían para masticar, pero sí para cortar o tronchar las hojas y tallos no muy gruesos, o también para "peinar" ramas y tragarse las hojas y los frutos que había en ellas. La trituración de toda esta masa engullida tenía lugar en el estómago con la ayuda de pidras que el animal tragaba para ese fin. Se han encontrado piedras de éstas, llamadas gastrolitos, en la cavidad visceral de numerosos esqueletos fósiles. El roce constante al que se hallaban sometidas las volvía lisas. Esta "molienda" gástrica facilitaba la fermentación y digestión del alimento. Pero incluso así estos animales tenían una digestión pesada y lenta.

BOCA, otros dinosaurios herbívoros que aparecieron más tarde fuernon los llamados ornithisquios o dinosaurios con cabeza de ave. No eran tan grandes como los saurópodos, pero tenían una gran ventaja sobre ellos: poseían mandíbulas y dientes bien preparados para masticar, y mejillas para retener comida en la boca a medida que la iban triturando. Con ello evitaban tener que pasarse una gran parte del tiempo tumbados para hacer la digestión, por lo que podían dedicarse a buscar y seleccionar los alimentos. Los ornithisquios, como el tsintaosaurus(foto), vivieron en una época en que aparecieron plantas con flores como los magnolios, arces, robles, hayas y palmeras, que fueron una parte importante de su dieta alimenticia.


LAS MANDÍBULAS.
Los dinosaurios ornithisquios podían masticar bien la materia vegetal con sus dientes, moviendo hacia los lados y de delante a atrás las mandíbulas. Entre los animales actuales los únicos que pueden masticar de ese modo son los mamíferos. Los gigantes saurópodos no sólo no tenían los dientes apropiados para "moler", sino que tampoco disponían de unas articulaciones de las mandíbulas lo bastante flexibles como para realizar otros movimientos que no fueran de arriba a abajo. Esto se ve con claridad si comparamos el cráneo de un diplodocus(izquierda), con un simple penacho de dientes afilados en el extremo de la boca, y el de un ornithisquio como el tsintaosaurus(derecha), con eficaces mandíbulas armadas de baterías de dientes.

EL PICO.
Dentro del grupo de los ornithisquios, los hubo que tenían un pico muy robusto con el que podín cortar ramas no muy gruesas y hojas de palmera. Las palmeras surgieron más o menos al mismo tiempo que estos herbívoros masticadores y constituían uno de sus principales alimentos en las zonas menos húmedas, en las cuales no podían establecerse los bosques de árboles con flores. Entre estos dinosaurios devoradores de hojas destacan los ceratópsidos cornudos, como el pentaceratops, que tenía en el extremo de la boca un pico durísimo, de forma parecida al de los loros, pero de medio metro de largo!




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